miércoles, 28 de octubre de 2026

Mi historia con el STIRTT Larga vida al sindicato. ¡Feliz 80 aniversario!

 

Hay instituciones que dejan huella en la vida de las personas. Organizaciones que, más allá de sus siglas, representan oportunidades, experiencias, amistades y momentos que terminan convirtiéndose en parte de nuestra historia personal. Para mí, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radiodifusión, Televisión, Telecomunicaciones, Similares y Conexos de la República Mexicana (STIRTT) es una de ellas.

Mi historia con esta organización comenzó en 1995, cuando ingresé como militante durante la gestión de Hilario Gastélum, quien entonces se desempeñaba como secretario general. Aquella incorporación al sindicato significó mucho más que formar parte de una agrupación gremial: representó la oportunidad de abrirme camino en la radio comercial y consolidar una vocación que ha marcado buena parte de mi vida.

Fue precisamente a través del STIRTT como llegué a prestar mis servicios en XENW y XEWS, estaciones en las que tuve la oportunidad de desarrollar mi trabajo radiofónico bajo la administración sindical. Aquella etapa constituyó un capítulo fundamental de mi trayectoria, pues me permitió adquirir experiencia, fortalecer mis conocimientos y comprender, desde dentro, la importancia de la organización de los trabajadores en una industria tan apasionante como la radiodifusión.

Por eso, cuando miro hacia atrás y hago un balance de mi recorrido profesional, reconozco que una parte de mi patrimonio laboral y de lo que construí en la radio se lo debo al STIRTT. No se trata solamente de recordar empleos o responsabilidades; se trata de reconocer las oportunidades que llegaron a mi vida y el valor de haber pertenecido a una organización que me permitió avanzar en el terreno profesional.

Pero mi paso por el sindicato también tuvo una dimensión profundamente humana. Allí conocí gente maravillosa: compañeros locutores que se encontraban en plena actividad, así como otros que ya habían concluido su etapa laboral, pero que conservaban intacto el orgullo de haber pertenecido a la industria de la radio y la televisión.



Con muchos de ellos compartí conversaciones, experiencias y vivencias que hoy forman parte de mis recuerdos más entrañables. Algunos compañeros ya partieron y dejaron un vacío entre quienes tuvimos la fortuna de conocerlos. Otros continúan entre nosotros, conservando la memoria de aquellos años y el testimonio de una época en la que la radio no solamente era una fuente de trabajo, sino también una forma de vida.

Cada uno, desde su propia trinchera, contribuyó a construir una historia colectiva. Porque detrás de cada micrófono, de cada cabina y de cada transmisión existen trabajadores que entregaron su talento, su tiempo y su esfuerzo para mantener viva la magia de la radiodifusión.

Hoy me encuentro fuera de la industria, lejos de la actividad cotidiana que durante tantos años formó parte de mi existencia. Sin embargo, la distancia respecto de las cabinas y los estudios no ha borrado mi identidad ni el agradecimiento hacia quienes me brindaron oportunidades. Sigo siendo sindicalista de corazón.

Porque la pertenencia a un sindicato no siempre termina cuando concluye una relación laboral. Hay experiencias que permanecen, principios que se mantienen y amistades que sobreviven al paso del tiempo. En mi caso, el STIRTT representa precisamente eso: una etapa decisiva de mi vida profesional y un vínculo afectivo con quienes compartieron conmigo el camino de la radiodifusión.

Al llegar esta organización a su 80 aniversario, mi reconocimiento es para todos aquellos que han contribuido a mantenerla vigente a lo largo de ocho décadas. Para quienes asumieron responsabilidades de dirigencia, para los trabajadores que defendieron su fuente de empleo, para los locutores que dieron voz a innumerables historias y para los compañeros que, desde sus diferentes funciones, hicieron posible que la industria siguiera adelante.

También es una ocasión para recordar a quienes ya no están físicamente con nosotros, pero cuyo legado permanece en la memoria de sus familias, sus amigos y sus compañeros de trabajo.

Mi historia con el STIRTT es, en buena medida, la historia de una oportunidad que se convirtió en experiencia, de un trabajo que contribuyó a forjar mi patrimonio profesional y de una comunidad de personas que dejó huella en mi vida.

Por eso, en este aniversario tan significativo, no puedo menos que expresar mi gratitud y mi reconocimiento a la organización que me abrió las puertas de la radio comercial y me permitió escribir algunas de las páginas más importantes de mi trayectoria.

¡Feliz 80 aniversario, STIRTT!

Que las nuevas generaciones comprendan el valor de la unidad, la solidaridad y la defensa de los derechos laborales. Que quienes han dedicado su vida a la radiodifusión encuentren siempre motivos para sentirse orgullosos de su oficio y de su organización.

Y que la historia de este sindicato continúe escribiéndose con el compromiso de quienes creen en la fuerza de los trabajadores unidos.

¡Larga vida al STIRTT!

¡Feliz aniversario a todos los que han hecho y siguen haciendo grande a nuestro sindicato!

Porque, aunque hoy esté fuera de la industria, hay algo que el tiempo no ha podido cambiar: sigo llevando al STIRTT en el corazón.

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