lunes, 29 de junio de 2026

LA NUEVA CARA DE ADN NOTICIAS

 

La periodista Florid Landell inicia una nueva etapa en su trayectoria profesional al incorporarse a TV Azteca Sinaloa, donde a partir del próximo lunes 6 de julio formará parte del equipo de ADN Noticias, emisión que se transmite a las 8:00 de la noche por el canal 1.2 de la Televisión Digital Terrestre (TDT).

Con una carrera que abarca 20 años de experiencia en los medios de comunicación, Landell se ha consolidado como una profesional de amplia trayectoria, destacándose por su labor en televisión, radio y comunicación institucional.

Sus primeros pasos en el periodismo televisivo estuvieron bajo el cobijo del reconocido comunicador José Ángel Arellanes, quien fungió como su padrino profesional cuando debutó en los noticieros de Meganoticias, experiencia que marcó el inicio de una carrera caracterizada por la constancia y el profesionalismo.

Posteriormente, hizo una pausa en su actividad periodística para desempeñarse en el servicio público, ampliando su experiencia en el ámbito de la comunicación institucional.

Más adelante regresó a los medios electrónicos para integrarse a Televisa Sinaloa, empresa en la que permaneció durante cinco años, consolidándose como una de las periodistas más reconocidas de la televisora. Durante ese periodo también tuvo la oportunidad de realizar suplencias en FOROtv, experiencia que le permitió ampliar su proyección dentro de una de las principales cadenas informativas del país.



De manera paralela, participó en un concepto radiofónico patrocinado por una reconocida cadena de supermercados de la región, demostrando su versatilidad frente a distintos formatos de comunicación y fortaleciendo su vínculo con la audiencia sinaloense.

Ahora, Florid Landell emprende un nuevo reto profesional al incorporarse a ADN Noticias, donde aportará su experiencia, credibilidad y conocimiento del acontecer estatal y regional.

Su llegada representa un importante movimiento dentro del periodismo sinaloense y una apuesta de TV Azteca Sinaloa por fortalecer su oferta informativa con una comunicadora de sólida trayectoria.

El debut de Florid Landell está programado para el lunes 6 de julio a las 8:00 de la noche, a través de ADN Noticias, por el canal 1.2 de TV Azteca Sinaloa. Con esta incorporación, la televisora renueva su equipo informativo y apuesta por una periodista cuya experiencia de dos décadas respalda una carrera construida con profesionalismo, cercanía con la audiencia y un firme compromiso con el ejercicio periodístico.

Cinco años informando con credibilidad: Los Noticieristas, un referente del periodismo sinaloense

 

Hace cinco años nació un proyecto que transformó la manera de informar a miles de sinaloenses. Con el surgimiento de Vibra Group también vio la luz un concepto periodístico que, con el paso del tiempo, se consolidó como uno de los espacios informativos de mayor credibilidad y alcance en el estado: Los Noticieristas.

Lo que comenzó como una apuesta por hacer un periodismo profesional, cercano a la gente y comprometido con la verdad, hoy celebra su quinto aniversario convertido en un referente de la radio sinaloense. Día con día, el equipo ha llevado información veraz y oportuna a todos los rincones del estado, privilegiando siempre el contexto, el análisis y la pluralidad de opiniones.

Al frente de este proyecto se encuentra el comunicador mochitense Luis Alberto Díaz, quien ha sabido imprimir un sello de profesionalismo, liderazgo y compromiso periodístico. Bajo su conducción, Los Noticieristas ha logrado reunir a un equipo conformado por periodistas de amplia trayectoria y jóvenes talentos que han encontrado en este espacio la oportunidad de crecer y consolidarse dentro del ejercicio informativo.

La cobertura noticiosa se complementa con secciones especializadas que enriquecen cada emisión. En el ámbito deportivo, Rocío Contreras mantiene informada a la audiencia con el acontecer local, nacional e internacional, mientras que María Luisa Guerrero acerca al público al mundo del espectáculo, ofreciendo información puntual sobre la industria del entretenimiento.

Uno de los distintivos del programa ha sido, sin duda, su reconocida mesa de análisis. Las participaciones de Pancho Arizmendi y Javier Cabrera han aportado profundidad y reflexión a los temas de mayor relevancia política, económica y social, convirtiéndose en una cita obligada para quienes buscan comprender el trasfondo de los acontecimientos que marcan la agenda pública.

A lo largo de estos cinco años, Los Noticieristas ha sido testigo y narrador de algunos de los momentos más importantes para Sinaloa y para México. Con cobertura inmediata, entrevistas exclusivas y un firme compromiso con la ética periodística, el espacio ha fortalecido un vínculo de confianza con miles de radioescuchas.



En la capital sinaloense, la audiencia puede seguir sus emisiones a través de XHVQ 96.9 FM y XHCUL 104.9 FM, tanto en sus transmisiones matutinas como vespertinas, consolidando una presencia que se fortalece gracias al respaldo de una audiencia fiel y participativa.

Cinco años después de su nacimiento, Los Noticieristas refrenda la misión con la que inició su historia: informar con responsabilidad, dar voz a la ciudadanía y mantener abiertos los micrófonos para el debate respetuoso y el análisis objetivo.

El quinto aniversario no solo representa una fecha para celebrar, sino también el reconocimiento al trabajo cotidiano de reporteros, conductores, productores, colaboradores y personal técnico que, detrás de cada emisión, hacen posible que la información llegue puntual a los hogares sinaloenses.

La historia de Los Noticieristas continúa escribiéndose cada día. Con la experiencia adquirida, el respaldo de Vibra Group y la confianza de su audiencia, el proyecto mira hacia el futuro con el mismo compromiso que lo vio nacer hace un lustro: ejercer un periodismo serio, responsable y al servicio de la sociedad.

domingo, 28 de junio de 2026

VIBRA RADIO: CINCO AÑOS DE INFORMAR, CONECTAR Y CRECER

 

Cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de la radiodifusión, pero son suficientes para consolidar un proyecto cuando existe una visión clara, un equipo comprometido y una audiencia que responde. Ese es el caso de VIBRA RADIO, cadena radiofónica que este 28 de junio celebra su quinto aniversario como uno de los conceptos informativos más importantes de Sinaloa.

La historia comenzó el 28 de junio de 2021, cuando iniciaron oficialmente las transmisiones con una propuesta diferente, en la que la información sería el eje rector de la programación. Desde el primer día, LOS NOTICIERISTAS se convirtió en el corazón del proyecto, marcando una línea editorial basada en la cobertura oportuna, el análisis y la cercanía con la ciudadanía.

Las primeras frecuencias en sumarse a esta nueva etapa fueron XHVQ, en Culiacán, y XHMAT, en Mazatlán. Aquellas dos estaciones representaron el punto de partida de una red que, con el paso de los meses, fue ampliando su cobertura hacia otras regiones del estado.

Posteriormente se incorporaron emisoras de Los Mochis, Guasave y Guamúchil, además de otras plazas de Sinaloa, permitiendo que la señal de VIBRA RADIO llegara a un público cada vez más amplio y diverso, fortaleciendo su presencia en el noroeste del país.



Parte importante de este crecimiento ha sido el talento humano que da vida a la programación. En sus micrófonos participan comunicadores como Zarvany Yáñez, Ramón Pérez, Nedel Montoya, Karely Beltrán, Roberto Torres y Valeria Atienzo, quienes, con estilos distintos y personalidades propias, han contribuido a construir una identidad radiofónica cercana, dinámica y profesional.

Detrás de este proyecto se encuentra la dirección de Luis Alberto Díaz, cuya experiencia periodística ha sido determinante para definir el rumbo editorial de la cadena. A la par, la operación encabezada por Roque Mascareño ha permitido consolidar una estructura técnica y administrativa que ha acompañado el crecimiento sostenido de la empresa.

En estos cinco años, VIBRA RADIO ha demostrado que la radio sigue siendo un medio vigente cuando sabe adaptarse a las nuevas formas de comunicación, sin perder la esencia de informar con inmediatez, acompañar a la audiencia y convertirse en un espacio para el debate de los temas que impactan la vida cotidiana.

El aniversario representa mucho más que una fecha en el calendario. Es el resultado de miles de horas de transmisión, coberturas especiales, entrevistas, análisis, enlaces y del trabajo cotidiano de periodistas, locutores, operadores, productores y personal técnico que hacen posible que la señal llegue todos los días a miles de hogares.

Hoy, a cinco años de haber iniciado aquella aventura radiofónica, VIBRA RADIO puede presumir una identidad propia, una cobertura cada vez mayor y un lugar ganado en la preferencia de la audiencia. Su evolución confirma que los proyectos construidos con profesionalismo, constancia y compromiso encuentran siempre un espacio en el dial y en la confianza de quienes los escuchan.

Cinco años después de aquel 28 de junio de 2021, la historia continúa escribiéndose. Y todo indica que VIBRA RADIO mantiene el mismo propósito con el que nació: informar con responsabilidad, comunicar con cercanía y seguir vibrando al ritmo de Sinaloa.

sábado, 27 de junio de 2026

LA GRIETA: 25 AÑOS DE MANTENER VIVA LA MÚSICA DEL RECUERDO

 

Don Hilario está de vuelta: el entrañable personaje regresa a la radio por La Plebona 100.9

 


 La espera terminó. Uno de los personajes más queridos y emblemáticos de la radio sinaloense está listo para reencontrarse con su público. Don Hilario, el anciano vacilador, cascarrabias, chirrisco y coqueto con las mujeres, regresa oficialmente a la programación de La Plebona 100.9 FM a partir de este lunes a la 1:00 de la tarde, con un espacio que promete llevar humor, ocurrencias y mucha interacción con la audiencia.

El personaje de Don Hilario hizo su primera aparición radiofónica alrededor de 2016, durante su paso por Promomedios, donde rápidamente se ganó el cariño de los radioescuchas gracias a su singular personalidad. Con sus regaños, ocurrencias, comentarios llenos de picardía y su inagotable afición por conquistar a cuanta mujer se cruzara en su camino, el personaje se convirtió en uno de los favoritos del público.

Su regreso se produce después de algunos meses fuera del aire, ya que anteriormente encabezó el programa "Todos en Bola", una divertida mesa redonda en la que este viejito chirrisco lideraba las conversaciones sobre los temas de actualidad con su muy particular estilo. Entre bromas, discusiones y comentarios llenos de humor, Don Hilario se convirtió en el eje de un espacio que dejó una grata impresión entre los radioescuchas.

Ahora inicia una nueva etapa, con más energía y nuevas historias por contar, conservando la esencia que lo convirtió en un personaje entrañable dentro de la radio regional.

En esta nueva aventura no estará solo. Lo acompañará un elenco de personajes que darán vida a situaciones cargadas de humor y ocurrencias. Entre ellos destacan Doña Esperancita, El Soldado del Amor, Fernando Jacobo y El Masagistán, quienes aportarán sus particulares personalidades para hacer de cada emisión una experiencia diferente.

La combinación de estos personajes permitirá desarrollar sketches, conversaciones improvisadas y situaciones cotidianas que conectarán con el público, manteniendo vivo ese humor popular que ha caracterizado a Don Hilario desde sus inicios.

Más que el regreso de un personaje, esta nueva producción representa el reencuentro con una figura que logró abrirse un lugar en el gusto del auditorio gracias a su espontaneidad y carisma. Su humor directo, sus frases ingeniosas y esa peculiar manera de interpretar al clásico anciano sinaloense siguen siendo parte de la memoria de quienes lo han acompañado desde sus primeras apariciones.

Con esta nueva etapa en La Plebona 100.9 FM, la expectativa es grande. El programa apostará por el entretenimiento, la improvisación, la interacción con los radioescuchas y el buen humor, ingredientes que han distinguido la trayectoria de Don Hilario.

La invitación está hecha. A partir de este lunes, a la 1:00 de la tarde, Don Hilario volverá a abrir los micrófonos para demostrar que su ingenio sigue más vivo que nunca. Porque hay personajes que no pasan de moda, y este viejo cascarrabias, vacilador y conquistador tiene todavía muchas historias por contar y muchas risas por provocar.

jueves, 25 de junio de 2026

Ángel Fernández: la voz que transformó la crónica deportiva en México

 

viernes, 19 de junio de 2026

Cielito Lindo y la tentación de borrar la memoria




Por Aldo Rodríguez


Hay canciones que trascienden el tiempo. Dejan de pertenecer a un autor, a una época o incluso a una generación específica. Se convierten en patrimonio emocional. Habitan la memoria colectiva. Son parte del paisaje sonoro de un pueblo.


En México existen pocas obras con esa condición privilegiada. El Huapango de Moncayo es una de ellas. El Dios Nunca Muere de Macedonio Alcalá es otra. Y, por supuesto, Cielito Lindo ocupa un lugar central en esa pequeña constelación de símbolos que, sin necesidad de decretos oficiales, representan una forma de entender la identidad mexicana.


Compuesta por Quirino Mendoza y Cortés en 1882, en pleno Porfiriato, la canción posee una simplicidad engañosa. Su melodía es amable, memorable, accesible. Su letra describe una escena amorosa utilizando imágenes poéticas que eran comunes en la tradición popular de finales del siglo XIX. Nada extraordinario, podría pensarse. Sin embargo, ocurre algo fascinante: la canción sobrevivió a la Revolución Mexicana, a dos guerras mundiales, a los cambios tecnológicos, a la radio, al cine, a la televisión y a internet.


Sobrevivió porque dejó de ser solamente una canción.


Se convirtió en un símbolo.


Por eso resulta tan sorprendente que periódicamente aparezcan voces que intentan juzgarla bajo parámetros contemporáneos, como si una obra cultural pudiera ser arrancada de su contexto histórico y sometida a un tribunal ideológico del presente.


El fenómeno no es nuevo. De hecho, acompaña a todas las épocas. Cada generación cree poseer una superioridad moral suficiente para corregir a las anteriores. Lo preocupante es cuando esa tendencia deja de ser una discusión académica legítima y se transforma en un impulso por cancelar, censurar o eliminar elementos fundamentales de la memoria cultural.


Porque una cosa es analizar críticamente una obra.


Otra muy distinta es pretender que desaparezca.


La diferencia es enorme.



Toda manifestación artística es hija de su tiempo. Si aplicáramos de manera estricta los criterios morales actuales a la totalidad del patrimonio cultural humano, terminaríamos prohibiendo buena parte de la literatura universal, del teatro clásico, de la ópera, de la pintura, de la música popular y hasta de las tradiciones orales.


¿Deberíamos cancelar a Cervantes por ciertos pasajes de su época?


¿Eliminar a Shakespeare por representar estructuras sociales propias del siglo XVI?


¿Prohibir la ópera italiana del siglo XIX por sus visiones románticas del amor?


La respuesta parece evidente.


La función de la cultura no consiste en adaptarse permanentemente a las sensibilidades pasajeras del presente. Su función es permitirnos comprender quiénes fuimos, quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí.


Y precisamente ahí reside el verdadero peligro.


No en la crítica.


La crítica es necesaria.


El peligro aparece cuando confundimos análisis con destrucción.



Conviene preguntarse también por qué este tipo de polémicas encuentran hoy un terreno tan fértil. Quizá la respuesta no esté en las canciones, sino en el clima social que vivimos. Durante los últimos años se ha fortalecido en México una narrativa que tiende a dividir la realidad entre grupos enfrentados: privilegiados y desfavorecidos, pueblo y élites, vencedores y vencidos. El problema no es discutir las desigualdades reales que existen —sería absurdo negarlas—, sino alimentar constantemente una lógica de resentimiento como herramienta de interpretación de la vida pública.


Cuando esa visión se instala en amplios sectores de la sociedad y, peor aún, cuando es estimulada desde las más altas esferas del poder político, termina contaminando también la lectura de la cultura. Entonces una canción deja de ser una canción; una obra de arte deja de ser una obra de arte; un símbolo histórico deja de ser un símbolo histórico. Todo comienza a ser observado a través de una lente de confrontación permanente. El resultado es una sociedad cada vez más incapaz de reconocerse en un patrimonio común y cada vez más inclinada a buscar agravios donde antes encontraba puntos de encuentro.


Y precisamente las grandes expresiones culturales cumplen la función contraria. No separan. Unen. No fragmentan. Conectan generaciones, regiones, clases sociales y formas distintas de entender el país. Por eso resulta tan preocupante que algunos pretendan convertir símbolos compartidos en nuevos campos de batalla ideológica.


Cuando dejamos de estudiar una obra para comenzar a deslegitimarla.


Cuando el objetivo ya no es comprender el pasado, sino borrarlo.


La historia demuestra que los proyectos culturales más empobrecedores siempre han comenzado así. No necesariamente quemando libros. A veces basta con declarar que ciertas obras son inconvenientes, problemáticas o incompatibles con los valores actuales.


La consecuencia final es la misma: la reducción del horizonte cultural.


Resulta además curioso observar ciertas contradicciones de nuestro tiempo. Sectores que examinan con lupa canciones tradicionales del siglo XIX suelen mostrar una notable indulgencia hacia expresiones culturales contemporáneas que exaltan abiertamente la violencia, la degradación humana o la glorificación del crimen.


No se trata de prohibir unas ni otras.


La cultura debe permanecer libre.


Pero la inconsistencia resulta evidente.


Si el criterio es el análisis ético, debería aplicarse a todos los casos por igual.


Si el criterio es la libertad artística, entonces también debe aplicarse de forma universal.



Lo que no puede sostenerse intelectualmente es una vara distinta para cada fenómeno cultural dependiendo de simpatías ideológicas o modas momentáneas.


En realidad, el caso de Cielito Lindo revela algo más profundo. Nos habla de una creciente dificultad para comprender los símbolos compartidos.


Las sociedades necesitan relatos comunes.


Necesitan canciones comunes.


Necesitan espacios donde personas de distintas clases sociales, edades, ideologías y regiones puedan reconocerse mutuamente.


Cuando la selección mexicana juega un partido en el extranjero y miles de voces entonan aquel célebre “Ay, ay, ay, ay”, nadie pregunta por filiaciones políticas, niveles de ingreso o preferencias ideológicas.


Durante unos segundos existe algo más importante.


La pertenencia.


La sensación de formar parte de una historia colectiva.


Y eso tiene un valor enorme.


Quizá por eso estas discusiones generan tanta reacción emocional. Porque en el fondo no se está hablando solamente de una canción. Se está hablando de memoria. De identidad. De continuidad cultural.


México enfrenta desafíos inmensos en materia de educación, seguridad, desarrollo científico, preservación ambiental y fortalecimiento institucional. Frente a ellos, convertir una canción de 1882 en un problema nacional parece una distracción desproporcionada.


La grandeza cultural de una nación no consiste en destruir sus símbolos, sino en comprenderlos.


No consiste en cancelar el pasado, sino en dialogar con él.


No consiste en fragmentar la memoria colectiva, sino en enriquecerla con nuevas voces sin expulsar a las anteriores.


Porque México es mucho más grande que cualquier moda ideológica pasajera.


Y porque algunas canciones, después de más de ciento cuarenta años, ya no pertenecen a una generación específica.


Pertenecen a todos.


Y mientras exista un mexicano en cualquier rincón del mundo capaz de cantar aquel viejo coro que aprendió de sus padres o de sus abuelos, Cielito Lindo seguirá haciendo lo que ha hecho desde 1882:


Recordarnos que la identidad de un pueblo no se construye borrando su memoria, sino conservándola, comprendiéndola y transmitiéndola a quienes vienen detrás.

martes, 16 de junio de 2026

DESPUÉS DE 10 AÑOS




Pocas veces comparto mis escasos méritos, pero esta vez merece la pena. Durante mi paso por la radio, ninguno de mis programas pasó del año de trasmisiones. Sin embargo, mi actual proyecto se cuece aparte. La radio de mi alma mater me abrió las puertas para que yo pudiera mantenerme vigente, aunque sabía que no iba a ser profeta en mi tierra. Sin embargo, en tierras del Évora, tengo el reconocimiento que pocas veces se me ha hecho en mi propia comunidad. No es reproche, simplemente fui solo un héroe anónimo. Este aplauso me lo doy a mí por mantenerme vigente por una década, cosa que pocos pueden presumir. Pongan ojo al parche.

 


SEGURO LAS CONOCES acaba de cumplir 10 años al aire, y estoy muy contento. Mi programa nunca fue pretencioso. Solo cumplo con mi función de entretenedor, llevando al público de viaje al maravilloso mundo del recuerdo. Ha sido un recorrido interesante. Lo que en principio iba a ser un programa para un determinado tipo de público, terminó siendo uno de los programas consentidos de la radio mochitense. En este viaje no estoy solo. Mi contlapache Marco Ramírez no solo ha estado conmigo en la producción, sino también en la conducción, pues me echa la mano una vez al mes con los tradicionales especiales de covers. No todo ha sido perfecto. Si bien puedo tener errores, no es para aferrarme a viejas fórmulas, para ello está Marco, para hacerme entrar a varas para no regar el tepache. Mis ex alumnos inmortalizaron sus voces en cada una de las producciones de mi programación. La gran mayoría ocupan un lugar importante en los medios, a pesar de ello siguen echándome la mano cada vez que se puede. Tal vez no gane dinero, pero me divierto a rabiar.

 


Después de 10 años, SEGURO LAS CONOCES se ha mantenido firme. Mi programa e un arbolito, lo sembramos muy bien. Lo regué con llanto, pero con risas también. Y si algún día ha de morirse, será de pie. Los espero los lunes y miércoles a las 4 p.m. por Radio UAdeO. 89.3 FM en Los Mochis, y para el resto del mundo por www.uadeo.mx. No le hace que sea mi programa. Ustedes tienen la última palabra.

"Bailando con Huevos", la nueva apuesta de La Plakosa 95.3 FM




A partir del próximo martes 7 de julio, La Plakosa 95.3 FM estrenará uno de los conceptos más originales y entretenidos de su programación: "Bailando con Huevos", un espacio que combinará música, concursos, diversión y la participación directa de la audiencia.


El programa estará bajo la conducción de Guillermo Contreras, comunicador que continúa el legado radiofónico de su padre, el legendario locutor Olegario Contreras, una de las voces más reconocidas de la radio sinaloense.


Aunque el baile será uno de los principales atractivos del programa, la emisión ofrecerá mucho más que eso. Los participantes tendrán que demostrar resistencia y entusiasmo para mantenerse en movimiento y ganar una dotación de huevos, pero además se desarrollarán divertidas dinámicas, concursos y retos que mantendrán la emoción de principio a fin.


Uno de los aspectos más importantes de "Bailando con Huevos" será la participación del público. Los radioescuchas tendrán un papel fundamental en el desarrollo de las dinámicas, interactuando con los conductores, apoyando a los concursantes y formando parte de las diversas actividades preparadas para cada emisión.


Con una combinación de música, humor, ocurrencias y premios, el programa busca convertirse en una opción fresca para las mañanas de la radio local, ofreciendo momentos de entretenimiento para toda la familia.


Para Guillermo Contreras, este nuevo reto representa una oportunidad para consolidar su trayectoria en los medios de comunicación, aportando su propio estilo a una fórmula que apuesta por la cercanía con la audiencia y la diversión en vivo.


La invitación está hecha para que la audiencia sintonice cada emisión y forme parte de esta novedosa experiencia. A partir del 7 de julio, de 11:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, la diversión, la música y las sorpresas estarán garantizadas en "Bailando con Huevos", a través de La Plakosa 95.3 FM.

viernes, 12 de junio de 2026

Jorge Arvizu: la voz que marcó generaciones en América Latina

 

Con motivo del Día Internacional del Doblaje, resulta imposible hablar de la historia de esta disciplina sin recordar a una de sus figuras más emblemáticas: Jorge Arvizu. Dueño de un talento excepcional para transformar su voz y dotar de personalidad a personajes inolvidables, "El Tata" se convirtió en uno de los pilares del doblaje en español y en una referencia obligada para varias generaciones de espectadores.

Nacido en Celaya, Guanajuato, el 23 de julio de 1932, Jorge Isaac Arvizu Martínez desarrolló una carrera artística que se extendió por más de seis décadas. Su versatilidad le permitió destacar en radio, televisión, teatro, cine y, especialmente, en el doblaje, ámbito en el que alcanzó reconocimiento internacional gracias a la capacidad de imprimir carisma, humor y autenticidad a cada uno de sus personajes.

Su voz quedó grabada para siempre en la memoria colectiva como la de Pedro Picapiedra, personaje al que dotó de una identidad tan sólida que muchos espectadores latinoamericanos difícilmente pueden imaginarlo con otra voz. También dio vida a Benito Bodoque y Cucho en Don Gato y su Pandilla, al irreverente Bugs Bunny, al Pato Lucas, al Pájaro Loco, Popeye, Félix el Gato y Mr. Magoo, entre muchos otros personajes animados que formaron parte de la infancia de millones de personas.



Pero su talento no se limitó a las caricaturas. Arvizu también fue la voz en español de personajes televisivos que alcanzaron enorme popularidad en América Latina. Entre ellos destacan Maxwell Smart en El Superagente 86, el Tío Lucas en Los Locos Addams, el robot de Perdidos en el Espacio y el Pingüino de la clásica serie de Batman. Asimismo, participó en doblajes cinematográficos memorables, incluyendo la voz de Michael Corleone, personaje interpretado por Al Pacino en las primeras entregas de El Padrino.

A lo largo de su trayectoria, "El Tata" contribuyó a consolidar a México como una de las grandes potencias del doblaje en habla hispana. Su trabajo ayudó a que personajes creados en otros idiomas se sintieran cercanos para el público latinoamericano, convirtiendo frases, expresiones y voces en parte de la cultura popular. Su influencia fue tan profunda que aún hoy numerosos profesionales del medio lo consideran una escuela en sí mismo.

Jorge Arvizu falleció el 18 de marzo de 2014 en la Ciudad de México, a los 81 años de edad. Sin embargo, su legado permanece vivo cada vez que Pedro Picapiedra grita emocionado, Benito Bodoque idea un nuevo negocio o Bugs Bunny pregunta con picardía: "¿Qué hay de nuevo, viejo?".

En el Día Internacional del Doblaje, recordar a Jorge Arvizu es rendir homenaje a una voz que trascendió generaciones y que ayudó a construir una parte importante de la identidad cultural de la televisión y el entretenimiento en español. Su obra continúa siendo un ejemplo de talento, creatividad y pasión por un arte que, aunque muchas veces permanece detrás de cámaras, tiene el poder de dar vida eterna a los personajes.

Gilberto Olivarría comparte su experiencia radiofónica con estudiantes de la Universidad Autónoma de Durango




Como parte de las actividades académicas orientadas al fortalecimiento de la formación profesional de los jóvenes universitarios, el reconocido comunicador Gilberto Olivarría visitó la Universidad Autónoma de Durango, donde sostuvo un encuentro con estudiantes de las licenciaturas en Mercadotecnia y Comercio Exterior y Aduanas.

Durante la charla, Olivarría compartió con los asistentes diversas experiencias acumuladas a lo largo de sus 25 años de trayectoria en los medios de comunicación, particularmente en la radio, un medio que le ha permitido desarrollar una sólida carrera profesional y establecer un vínculo cercano con la audiencia.

A lo largo de la exposición, el comunicador abordó temas relacionados con la evolución de la radio, los retos que enfrenta actualmente la industria de la comunicación, así como la importancia de la creatividad, la disciplina y la preparación constante para quienes desean incursionar en los medios o en áreas relacionadas con la promoción y comercialización de productos y servicios.

La participación de Gilberto Olivarría se desarrolló en un ambiente dinámico y participativo. Los estudiantes escucharon con atención cada una de sus anécdotas y reflexiones, generándose un diálogo fluido en el que también tuvieron la oportunidad de plantear preguntas y compartir inquietudes sobre el mundo de la comunicación y la mercadotecnia.



El experimentado locutor destacó la importancia de adaptarse a las nuevas plataformas digitales sin perder la esencia de la comunicación efectiva, señalando que la radio continúa siendo un medio vigente gracias a su capacidad de acompañar e informar a la sociedad de manera inmediata y cercana.

La visita fue bien recibida por la comunidad estudiantil, que encontró en las experiencias del comunicador un valioso complemento a su formación académica. Este tipo de encuentros permiten a los futuros profesionistas conocer de primera mano las vivencias, desafíos y aprendizajes de quienes han logrado consolidar una trayectoria exitosa en sus respectivas áreas.

Con actividades como esta, la Universidad Autónoma de Durango reafirma su compromiso de acercar a sus estudiantes a profesionales destacados, promoviendo espacios de aprendizaje que fortalecen la vinculación entre la academia y el ejercicio profesional.

jueves, 11 de junio de 2026

Margarito José regresa a la radio con “Margarito Music” por La Plakosa 95.3 FM




Después de varios años alejado de los micrófonos radiofónicos, el reconocido comunicador Margarito José vuelve a la radio sinaloense con el programa “Margarito Music”, que se transmite de lunes a viernes de 3:00 a 4:00 de la tarde a través de La Plakosa 95.3 FM, una de las estaciones preferidas por los seguidores de la música regional mexicana.

El regreso de Margarito José representa una noticia significativa para quienes siguieron su trayectoria en la radio local, particularmente durante su etapa en XEBL, donde logró consolidar un estilo fresco, cercano y dinámico que le permitió conectar con miles de radioescuchas.

Originario del estado de Oaxaca, Margarito José encontró en Sinaloa una tierra fértil para desarrollar su carrera en los medios de comunicación. Su pasión por la música y el entretenimiento lo convirtió en una figura reconocida dentro del ámbito radiofónico, destacándose por su carisma y amplio conocimiento del género regional mexicano.

Tras retirarse temporalmente de la radio, decidió emprender una nueva faceta como creador de contenido digital. A través de su canal de YouTube y sus redes sociales, construyó una sólida comunidad de seguidores, realizando entrevistas con importantes exponentes de la música regional mexicana y generando contenidos que le permitieron ampliar su presencia más allá de los medios tradicionales.



Gracias a este trabajo constante, Margarito José se ha convertido en una de las personalidades más populares de las redes sociales vinculadas al regional mexicano, ganándose el reconocimiento del público y de numerosos artistas del género.

Ahora, con “Margarito Music”, el comunicador regresa a sus orígenes radiofónicos para compartir con la audiencia información del espectáculo, entrevistas, novedades musicales y la mejor selección de éxitos del regional mexicano.

La combinación de su experiencia en la radio y su proyección en plataformas digitales promete ofrecer una propuesta atractiva para los radioescuchas que sintonizan La Plakosa 95.3 FM cada tarde.

Con este retorno a las cabinas, Margarito José inicia una nueva etapa profesional, demostrando que la pasión por la comunicación y la música sigue siendo el motor de una carrera que continúa evolucionando y conquistando nuevas audiencias.

De esta manera, de lunes a viernes, de 3:00 a 4:00 p.m., los seguidores del comunicador tienen una cita con “Margarito Music”, un espacio que marca el esperado regreso de una voz ampliamente conocida por el público sinaloense.

Dos años informando con profesionalismo: Fórmula Noticias celebra aniversario con Juan Pablo Pérez Díaz



El periodismo sinaloense tiene motivos para celebrar. Este mes se cumplen dos años de transmisiones de Fórmula Noticias, espacio informativo encabezado por el comunicador sinaloense Juan Pablo Pérez Díaz, quien se ha consolidado como una de las voces más reconocidas y confiables de la información en el estado.

Con una trayectoria construida a base de constancia, profesionalismo y cercanía con la audiencia, Juan Pablo Pérez Díaz ha logrado posicionar a Fórmula Noticias como una referencia para quienes buscan estar informados sobre los acontecimientos más relevantes de Sinaloa y del país.

Su carrera en los medios de comunicación comenzó en la radio, participando en el programa A las 6 con la Banda, transmitido por Radio Sinaloa, experiencia que le permitió desarrollar las habilidades que más tarde lo llevarían a consolidarse en la televisión y el periodismo informativo.

A lo largo de su trayectoria, el comunicador formó parte de importantes empresas de comunicación, desempeñándose en espacios informativos de TV Azteca y Televisa Sinaloa, donde destacó por su capacidad para analizar la noticia y transmitirla con claridad y responsabilidad.

En 2023 se integró a Grupo Fórmula, iniciando una nueva etapa profesional en la radio. Su desempeño y aceptación entre el público le permitieron dar el salto a la televisión, donde desde hace dos años conduce Fórmula Noticias, proyecto que ha fortalecido la presencia informativa de la cadena en la entidad.



Durante este segundo aniversario, colegas, entrevistados y televidentes reconocen el trabajo realizado por Juan Pablo Pérez Díaz, quien ha mantenido el compromiso de ofrecer información oportuna, objetiva y de interés social, convirtiéndose en un referente del periodismo regional.

Más allá de los micrófonos y las cámaras, su historia representa la de un profesional que ha sabido adaptarse a los cambios de la comunicación moderna sin perder la esencia del periodismo: informar con veracidad y servir a la sociedad.

A dos años de distancia de aquel primer programa, Fórmula Noticias continúa creciendo y fortaleciendo su vínculo con la audiencia sinaloense, mientras Juan Pablo Pérez Díaz reafirma día con día su lugar entre los comunicadores más destacados de la entidad.

Felicidades a Juan Pablo Pérez Díaz y a todo el equipo de Fórmula Noticias por estos dos años de trabajo informativo, una labor que contribuye al fortalecimiento de la comunicación y la vida pública de Sinaloa.

viernes, 5 de junio de 2026

Cuando la música deja de unir Mundial 2026, propaganda y el uso político del sonido




Por Aldo Rodríguez


Hay músicas que nacen para acompañar una celebración colectiva.


Un himno olímpico, una canción mundialista, una fanfarria ceremonial: todos esos repertorios comparten una vocación antigua y profundamente humana. Convocar. Reunir. Encender una emoción común. Hacer sentir que, por encima de fronteras, ideologías o credos, durante unos minutos existe un territorio compartido donde millones de personas pueden respirar el mismo pulso.


La música posee ese poder.


Lo ha tenido siempre.


Desde los cantos tribales hasta los himnos nacionales; desde los corales religiosos hasta las canciones que acompañaron revoluciones enteras.


Puede consolar.


Puede elevar.


Puede reunir.


Y sí: también puede manipular.


La historia está llena de ejemplos.



Los grandes aparatos ideológicos del siglo XX comprendieron muy bien que pocas herramientas penetran tan rápido la conciencia como una melodía sencilla repetida una y otra vez. La música puede sembrar identidad, pero también obediencia. Puede construir comunidad… o fracturarla. Puede volverse memoria viva o convertirse en consigna.


Por eso nunca es ingenuo observar cómo y cuándo se usa.


Y por eso resulta inevitable detenerse ante la reciente presentación de una canción vinculada al Mundial de fútbol de 2026: La niña futbolista, cantada por Julieta Venegas


No por escándalo pasajero.


No por la polémica inmediata de redes.


Sino porque detrás del gesto hay algo más profundo: una visión del símbolo público que merece discutirse.


Porque un Mundial de fútbol —y particularmente uno que tendrá a México como sede— representa uno de los momentos de mayor exposición internacional del país en décadas.


Es vitrina cultural.


Es diplomacia simbólica.


Es identidad nacional proyectada hacia millones de personas.



Y precisamente por eso sorprende que, en lugar de apostar por una obra pensada desde la celebración común, desde la hospitalidad o desde la potencia compartida del deporte, se haya elegido una pieza recontextualizada bajo un discurso ideológico que desplaza el eje de aquello que el evento representa.


Y ahí aparece el problema de fondo.


No porque el tema de las mujeres en el deporte no sea importante.


Lo es.


Y profundamente.


El fútbol femenil merece atención real, inversión real, espacios reales y respeto sostenido.


Eso no admite discusión.


Pero una cosa es impulsar causas legítimas con inteligencia y coherencia.


Y otra muy distinta es insertar símbolos en contextos donde el efecto termina siendo contradictorio, artificial o abiertamente divisivo.


Ahí es donde la música deja de funcionar como puente y empieza a sentirse como instrumento de agenda.


Y el oído colectivo percibe eso de inmediato.


No hace falta teoría política para detectarlo.


La gente lo siente.


Sucede en segundos.


Una canción mundialista suele instalarse porque activa algo emocionalmente compartido.


Conviene precisar algo importante, porque el debate se simplifica demasiado rápido.



Nadie está cuestionando el lugar del futbol femenil ni la necesidad de fortalecerlo. Al contrario. El crecimiento del futbol de mujeres en los últimos años merece reconocimiento serio, inversión y una narrativa propia construida con dignidad y visión de largo plazo. Y justamente por eso resulta todavía más desconcertante esta decisión.


El Mundial de 2026 que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá es un Mundial varonil.


Ese es el evento concreto.


Ese es el contexto simbólico y deportivo al que responde.


El siguiente gran escaparate de la FIFA para el futbol de mujeres llegará después, en Brasil, con su propio escenario y con toda la legitimidad para construir una identidad sonora y cultural acorde a ese momento.


Precisamente ahí está la contradicción.


No se fortalecen las causas legítimas mezclándolas artificialmente fuera de contexto.


No se construye una narrativa sólida desplazando símbolos de un espacio a otro como si fueran intercambiables.


Y mucho menos cuando la pieza presentada —más allá de su intención declarada— termina sintiéndose forzada, desangelada y desconectada del espíritu de una Copa del Mundo masculina.


La música en estos casos importa.


Importa muchísimo.


Porque un himno deportivo no es un comunicado oficial, de división social ni un manifiesto de campaña.


Es una señal emocional.


Es memoria futura.


Es el pulso de una celebración que millones de personas escucharán y asociarán durante años con una experiencia colectiva.


Y cuando esa señal nace sin fuerza propia, sin entusiasmo auténtico y sin verdadera conexión con el momento histórico que pretende representar, ocurre algo inevitable: la canción se vacía de sentido.


Se vuelve ruido institucional.


Un recurso de ocasión.


Un gesto diseñado más para producir lectura política inmediata que para perdurar en la memoria cultural del país.


Y ahí está quizá la mayor fragilidad de todo esto.


México necesitaba una canción capaz de celebrar, convocar y representar.


Lo que recibió fue una pieza reciclada, desplazada de contexto y presentada con una solemnidad que no resiste demasiado análisis.


Y eso, más que entusiasmo, deja una sensación incómoda: la de estar frente a un símbolo construido no para unir a una afición ni para celebrar al país, sino para intentar conducir emocionalmente una conversación pública que ya venía polarizada desde antes.


Pensemos en Ricky Martin y “La Copa de la Vida” en 1998.


O en Shakira con “Waka Waka” en 2010.


O incluso en canciones que, sin ser obras maestras, lograron generar una sensación de entusiasmo inmediato.


Había ritmo.


Había energía.


Había celebración.


Había una invitación clara a sumarse.


La música decía: “aquí cabemos todos”.


Ese es el secreto.


Y no es menor.


Porque el deporte de alto nivel ya trae consigo suficiente tensión: rivalidades, nacionalismos, pasiones colectivas, frustraciones, triunfos y derrotas.


La música que lo acompaña normalmente busca equilibrar eso con un lenguaje de unidad.


Cuando ocurre lo contrario y la pieza se percibe como vehículo ideológico o como declaración política disfrazada de celebración cultural, el resultado es distinto.


No convoca.


No entusiasma.


No trasciende.


Divide.


Y al dividir pierde su centro.


Ahí aparece otro punto importante.


México atraviesa temas urgentes y dolorosos.


Violencia.


Desapariciones.


Crisis institucionales.


Fatiga social.


Heridas abiertas que exigen atención profunda y seriedad histórica.


Y frente a eso, el uso propagandístico del símbolo musical puede sentirse especialmente desconectado de la realidad.


Porque el arte público no existe en el vacío.


La ciudadanía escucha con el contexto encima.


Escucha desde la calle.


Desde la preocupación cotidiana.


Desde la memoria.


Desde la experiencia concreta.


Y cuando la distancia entre el símbolo y la realidad se vuelve demasiado grande, aparece una sensación inevitable: artificio.


Eso no es nuevo.


La historia cultural está llena de proyectos oficiales que quisieron fabricar emoción desde arriba.


Algunos lo lograron.


Muchísimos fracasaron.


Y suelen fracasar por lo mismo: confunden propaganda con resonancia auténtica.


La propaganda ordena.


La resonancia nace.


La propaganda insiste.


La música verdadera permanece.


La propaganda necesita repetirse para imponerse.


La canción auténtica vive sola en la memoria de la gente.


Y esa diferencia es enorme.


Un Mundial merece una música que represente hospitalidad, diversidad, energía, celebración y orgullo cultural.


Algo que haga sentir a México como lo que también es: una nación profundamente musical, compleja, poderosa, creativa y capaz de conmover al mundo con enorme dignidad.


No hacía falta ideologizarlo.


No hacía falta convertirlo en mensaje programático.


No hacía falta polarizar donde el deporte podía servir como encuentro.


Porque precisamente ahí está el valor simbólico del fútbol.


Durante unas semanas el planeta mira el mismo balón.


Y aunque cada país sueñe con ganar, todos comparten la misma fiesta.


La música debería acompañar eso.


No fracturarlo.


No convertirlo en herramienta coyuntural.


No utilizarlo como vehículo de alineación política.


México merece símbolos culturales más inteligentes.


Más amplios.


Más generosos.


Más finos.


Porque el poder del sonido es enorme.


Y quienes ejercen poder lo saben.


A veces con inteligencia admirable.


A veces con una torpeza difícil de ocultar.


La responsabilidad, al final, siempre vuelve a nosotros.


Escuchar críticamente.


Pensar antes de repetir.


Reconocer cuándo una canción nace del impulso artístico verdadero… y cuándo pretende conducir emociones hacia una dirección previamente diseñada.


La música seguirá teniendo poder.


Eso nunca cambiará.


La pregunta es si ese poder será usado para abrir un espacio común… o para seguir empujando la fragmentación que ya bastante pesa sobre la vida pública.


Y quizá ahí esté el punto esencial.


En tiempos donde todo parece empujarnos hacia trincheras opuestas, tal vez lo verdaderamente revolucionario no sea imponer otra consigna.


Tal vez sea recordar que hay músicas que todavía pueden reunirnos.


Y defenderlas.


Porque cuando la música deja de unir y empieza a utilizarse como herramienta de confrontación, pierde su misterio más valioso.


Deja de cantar con la gente.


Y empieza, simplemente, a sonar desde el poder.

México de mis recuerdos: el país que el cine se negó a olvidar. A 82 años de una de las grandes joyas ocultas del cine mexicano

Por Aldo Rodríguez Hay películas que uno admira. Hay otras que simplemente entretienen. Y hay unas cuantas, muy pocas, que nos acompañan tod...