domingo, 5 de julio de 2026

Tony Bennett: la memoria que nunca dejó de cantar (A tres años de su partida)



Por Aldo Rodríguez


Hay voces que parecen hechas para una época. Otras, en cambio, terminan perteneciendo al tiempo entero.


La de Tony Bennett es una de ellas.


Se cumplen tres años de la muerte de uno de los intérpretes más entrañables de la música estadounidense y, curiosamente, da la impresión de que nunca se fue. Basta escuchar unos cuantos compases para reconocer ese timbre cálido, esa emisión impecable, ese fraseo elegante que parecía deslizarse sobre la orquesta como un velero sobre un lago en calma. No hacía falta que pronunciara más de dos palabras. Sabíamos inmediatamente quién estaba cantando.


Eso solamente ocurre con los grandes.


Tony Bennett fue, en muchos sentidos, el puente perfecto entre el jazz vocal y la canción popular norteamericana. Nunca perteneció exclusivamente a uno u otro mundo. Habitó ambos con absoluta naturalidad. Su repertorio podía conmover a un amante del jazz más exigente y, al mismo tiempo, emocionar a quien simplemente buscaba una gran canción interpretada con honestidad.


Nació como Anthony Dominick Benedetto, hijo de inmigrantes italianos. Quizá por eso había en él algo profundamente mediterráneo: la calidez, el gusto por la conversación, la cercanía con el público, una elegancia que nunca resultó ostentosa. Era un caballero en un escenario donde cada vez quedaban menos caballeros.


No necesitaba exagerar.


Nunca cantó para demostrar cuánto podía hacer con la voz.


Cantaba para servir a la canción.


Y esa diferencia es enorme.


Mientras muchos intérpretes convierten cada frase en una exhibición técnica, Bennett comprendía que la verdadera dificultad consiste en parecer sencillo. En hacer que todo fluya con naturalidad. Esa es una lección que los grandes músicos entienden muy bien: cuando la técnica desaparece a los ojos del oyente, entonces comienza el arte.


Su fraseo tenía una flexibilidad extraordinaria. Llegaba ligeramente antes o después del pulso, respiraba con la orquesta y dejaba que cada palabra encontrara su propio peso emocional. No era casualidad que músicos de jazz lo respetaran profundamente. Escucharlo era descubrir a un cantante que entendía el swing desde dentro y no como un simple recurso estilístico.


Por eso podía compartir escenario con generaciones completamente distintas.


Nunca dejó de aprender.


Nunca dejó de escuchar.


Y quizá por eso los jóvenes también terminaron admirándolo.



Hay una anécdota que siempre me ha parecido reveladora. A finales de los años ochenta, cuando la industria musical parecía haber olvidado a los grandes crooners, fue el propio Bennett quien tomó una decisión inesperada: comenzó a presentarse en universidades y festivales frecuentados por jóvenes. Mientras otros artistas buscaban adaptarse desesperadamente a las modas, él hizo exactamente lo contrario.


Cantó como siempre había cantado.


Con traje.


Con una gran orquesta.


Sin efectos.


Sin concesiones.


Lo sorprendente fue que aquellos jóvenes terminaron descubriendo la belleza de una interpretación auténtica. Poco después apareció en programas de televisión, colaboró con artistas de todos los géneros y, de manera casi milagrosa, volvió a convertirse en una figura central de la música popular.


Era la prueba de que la elegancia nunca pasa de moda.


Quizá otro rasgo que explica el enorme cariño que despertaba era su generosidad. Rara vez rechazaba una colaboración. Cantó con músicos de distintas generaciones y estilos porque entendía que la música es un diálogo, no una competencia. Compartió grabaciones con pianistas de jazz, cantantes pop, intérpretes latinos, músicos clásicos y nuevas figuras que podrían haber sido sus nietos.


Nunca actuó como una leyenda inalcanzable.


Se comportaba como un colega.


Como alguien que seguía disfrutando profundamente hacer música.


Y luego llegó uno de los episodios más conmovedores de toda la historia reciente de la música.



Cuando fue diagnosticado con Alzheimer’s disease, poco a poco comenzó a perder recuerdos fundamentales de su propia vida. Sin embargo, ocurrió algo que la neurociencia lleva décadas estudiando y que la música confirma una y otra vez: la memoria musical suele permanecer cuando muchas otras memorias comienzan a desaparecer.


Las imágenes de sus últimos conciertos junto a Lady Gaga son profundamente conmovedoras.


En algunos momentos parecía no reconocer plenamente dónde estaba.


Pero comenzaba la música…


Y aparecía Tony Bennett.


Las canciones seguían viviendo en un lugar al que la enfermedad no había logrado llegar.


La respiración.


Las inflexiones.


Los silencios.


La afinación.


El fraseo.


Todo seguía allí.


Como si la música hubiera construido una habitación secreta dentro del cerebro, inaccesible incluso para el olvido.


Cada vez que veo esas imágenes pienso que pocas artes poseen ese poder. La música no solamente nos acompaña durante la vida; también parece quedarse cuando casi todo lo demás empieza a desaparecer. Quizá por eso cantar es una de las últimas formas de recordar.


Escuchar a Tony Bennett también significa recorrer buena parte de la historia de la canción estadounidense. Obras como I Left My Heart in San Francisco, The Good Life, The Best Is Yet to Come, The Shadow of Your Smile o sus inolvidables álbumes junto a Bill Evans representan auténticas clases magistrales de interpretación vocal. Ahí no hay artificios. Solo una voz, una historia y una comprensión absoluta del significado de cada palabra.


Y es precisamente eso lo que distingue a los grandes crooners.


Frank Sinatra poseía una teatralidad irrepetible.


Mel Tormé tenía una precisión rítmica extraordinaria.


Tony Bennett aportó una calidez profundamente humana. Escucharlo era sentir que alguien nos hablaba directamente al oído, sin prisa, sin exageraciones, como un viejo amigo que conoce el valor del silencio.


Vivimos tiempos en los que la velocidad parece haber sustituido a la profundidad. Todo ocurre deprisa. Las canciones duran cada vez menos. Las voces se corrigen digitalmente. El impacto inmediato suele imponerse sobre la permanencia.



Por eso regresar a Tony Bennett resulta casi un acto de resistencia cultural.


Nos recuerda que una gran interpretación puede sostenerse únicamente con la verdad de una voz.


Nada más.


A veces me preguntan por qué sigo insistiendo en escuchar a estos gigantes del siglo pasado. La respuesta siempre es la misma: porque ellos nos enseñan que cantar no consiste únicamente en emitir sonidos afinados. Consiste en comprender el alma de una canción y entregarla intacta al oyente.


Tony Bennett hizo exactamente eso durante más de siete décadas.


Y mientras exista alguien que vuelva a colocar uno de sus discos, mientras una nueva generación descubra esa voz inconfundible, mientras un joven escuche por primera vez I Left My Heart in San Francisco y comprenda que la elegancia también puede sonar, Tony Bennett seguirá haciendo lo que mejor supo hacer.


Seguirá cantando.


Porque algunas voces no pertenecen a una época.


Pertenecen, sencillamente, a la memoria del mundo.

viernes, 3 de julio de 2026

Andrea Dorantes: una pausa al periodismo para seguir creciendo en las aulas

 

En el periodismo pocas despedidas son definitivas. La mayoría representan una pausa para emprender nuevos desafíos, y ese es el caso de Andrea Dorantes, quien ha decidido poner un alto a su actividad reporteril para iniciar una nueva etapa académica con el propósito de cursar una maestría.

Su salida de los micrófonos y de la cobertura diaria deja un espacio importante entre quienes siguieron su trabajo en los medios de comunicación sinaloenses, donde destacó por ejercer un periodismo serio, responsable y comprometido con la información.

Hasta hace unas semanas, Andrea Dorantes formó parte del equipo de Fórmula Culiacán, donde se desempeñó como reportera cubriendo la agenda informativa del estado. Antes de integrarse a esa casa radiofónica, desarrolló una destacada labor en Nuestras Noticias, el servicio informativo de Radiorama, consolidándose como una periodista de campo acostumbrada a narrar los acontecimientos con profesionalismo.

Su inquietud por el análisis y la opinión también la llevó a colaborar como articulista en un periódico nacional, y como corresponsal en el programa de Carlos Loret de Mola. ampliando así su visión del acontecer nacional y fortaleciendo una faceta distinta a la del reporteo cotidiano.

Egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Occidente, Andrea pertenece a una generación de jóvenes comunicadores que han apostado por la preparación constante como complemento indispensable del ejercicio periodístico.

La decisión de cursar una maestría representa un paso natural para una profesionista convencida de que el aprendizaje no termina con un título universitario. En una época en la que el periodismo enfrenta nuevos retos derivados de la transformación digital, la desinformación y la velocidad con la que circulan los acontecimientos, especializarse constituye una inversión en conocimiento que, sin duda, enriquecerá su futuro profesional.



Quienes compartieron con ella jornadas de cobertura, conferencias de prensa y largas horas de trabajo reconocen en Andrea a una periodista disciplinada, respetuosa de las fuentes y comprometida con ofrecer información verificada.

Aunque por ahora cambia la libreta de apuntes y el micrófono por los libros y las aulas, todo indica que se trata únicamente de un paréntesis. El periodismo suele esperar a quienes lo ejercen con vocación, y la preparación académica que hoy emprende seguramente se convertirá en una herramienta para regresar con una visión aún más amplia y sólida.

Desde este espacio le deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Porque el conocimiento nunca sobra y porque un mejor periodismo siempre comienza con periodistas dispuestos a seguir aprendiendo.

jueves, 2 de julio de 2026

Demis Roussos entre la gloria, el miedo y la eternidad de una canción



Por Aldo Rodríguez


Hay voces que identificamos al instante. No importa que hayan pasado décadas desde la última vez que las escuchamos. Basta una frase, una nota sostenida, un giro melódico, para que regresen intactas desde algún rincón de la memoria.


La voz de Demis Roussos era una de ellas.


Amplia, cálida, inconfundible, parecía venir de otro tiempo. Tenía algo de canto litúrgico, algo de lamento mediterráneo y algo de celebración popular. Era una voz que podía habitar el rock progresivo, la balada romántica o una canción de inspiración folklórica sin perder jamás su identidad.


Para muchos fue simplemente el cantante de éxitos internacionales. Para otros, sobre todo para quienes descubrimos la historia de la música más allá de los géneros, Demis Roussos fue también una pieza fundamental de una de las aventuras musicales más fascinantes de finales de los años sesenta: Aphrodite’s Child.


Allí comenzó gran parte de la leyenda.



En aquella agrupación griega coincidieron tres jóvenes músicos que soñaban con conquistar Europa: Demis Roussos, Lucas Sideras y un tecladista extraordinario llamado Evángelos Odysseas Papathanassiou, a quien el mundo conocería simplemente como Vangelis.


La historia parece salida de una novela. Procedentes de Grecia, llegaron a París en una época convulsa, creativa y llena de posibilidades. Europa cambiaba. La música cambiaba. El rock buscaba nuevos lenguajes. Y en medio de aquella efervescencia apareció Aphrodite’s Child.


Canciones como Rain and Tears, It’s Five O’Clock o Spring, Summer, Winter and Fall los convirtieron rápidamente en figuras internacionales. Sin embargo, detrás de aquellas melodías accesibles ya se intuía algo más ambicioso. Esa inquietud alcanzaría su punto máximo con 666, uno de los discos más importantes del rock progresivo del siglo XX.


Aquel álbum fue también una despedida.


Después de la separación del grupo, cada uno siguió su propio camino. Vangelis se convertiría en uno de los compositores más influyentes de la música electrónica y cinematográfica. Demis Roussos emprendería una carrera solista que lo transformaría en una celebridad mundial.


Pero la amistad permaneció.


Habían compartido demasiado para perderse completamente. Compartieron juventud, exilio, escenarios, sueños y aquella París que acogió a tantos artistas durante una época irrepetible. Aunque sus trayectorias tomaron rumbos distintos, siguieron unidos por una historia común que comenzó mucho antes de la fama.


Quizá por eso resulta tan conmovedor recordar uno de los episodios más extraños y dolorosos de la vida de Demis Roussos.



En junio de 1985 abordó un vuelo de Trans World Airlines junto a su esposa. Era un viaje más. Nada hacía pensar que terminaría convertido en rehén de una crisis internacional.


Pocos minutos después del despegue, el avión fue secuestrado.


Lo que siguió fue una pesadilla. Violencia, amenazas, muerte y días enteros de incertidumbre en medio de una guerra civil que desgarraba al Líbano. Entre los pasajeros se encontraba uno de los cantantes más famosos del planeta.


Y entonces ocurrió algo que parece imposible.


Mientras permanecía cautivo, llegó su cumpleaños.


Los secuestradores lo reconocieron. Sabían quién era. Le pidieron que cantara. Le llevaron una torta. Le sirvieron té. Durante unas horas, en medio del horror, apareció una escena absurda, casi surrealista: un artista celebrando su cumpleaños rodeado de hombres armados.


La fotografía mental es poderosa.


Un cantante cuya profesión consistía en regalar belleza a través de la música termina utilizándola para sobrevivir.


Porque eso era la música en aquel momento: una forma de seguir siendo humano.


Con los años, Roussos hablaría poco de aquel episodio. Quienes lo conocieron aseguran que el miedo nunca desapareció del todo. Algo quedó roto en aquellos días de cautiverio. Algo que ninguna fama, ningún aplauso y ningún éxito comercial podían reparar completamente.


Y sin embargo continuó cantando.


Tal vez porque los artistas saben que el escenario también puede ser una forma de resistencia.



Cuando escucho hoy algunas de sus grabaciones, pienso menos en la celebridad y más en el ser humano. En ese hombre que sobrevivió al miedo. En ese muchacho griego que llegó a París acompañado por un grupo de amigos y terminó conquistando el mundo. En ese cantante que compartió con Vangelis una de las aventuras musicales más extraordinarias del siglo pasado.


Demis Roussos pertenecía a una generación irrepetible de músicos que entendían la canción como un puente entre culturas. Había nacido en Egipto, era de origen griego, triunfó en Francia, fue amado en América Latina y escuchado en prácticamente todos los rincones del planeta.


Su música no conocía fronteras.


Quizá por eso sigue viva.


Porque detrás de los millones de discos vendidos, de las giras internacionales y de la fama, permanecía algo esencial: una voz profundamente humana.


Una voz que atravesó la gloria, el miedo y el tiempo.


Una voz que sobrevivió al silencio.


Y que todavía hoy, cuando vuelve a sonar, nos recuerda que algunas canciones no envejecen porque en realidad hablan de nosotros mismos.

lunes, 29 de junio de 2026

LA NUEVA CARA DE ADN NOTICIAS

 

La periodista Florid Landell inicia una nueva etapa en su trayectoria profesional al incorporarse a TV Azteca Sinaloa, donde a partir del próximo lunes 6 de julio formará parte del equipo de ADN Noticias, emisión que se transmite a las 8:00 de la noche por el canal 1.2 de la Televisión Digital Terrestre (TDT).

Con una carrera que abarca 20 años de experiencia en los medios de comunicación, Landell se ha consolidado como una profesional de amplia trayectoria, destacándose por su labor en televisión, radio y comunicación institucional.

Sus primeros pasos en el periodismo televisivo estuvieron bajo el cobijo del reconocido comunicador José Ángel Arellanes, quien fungió como su padrino profesional cuando debutó en los noticieros de Meganoticias, experiencia que marcó el inicio de una carrera caracterizada por la constancia y el profesionalismo.

Posteriormente, hizo una pausa en su actividad periodística para desempeñarse en el servicio público, ampliando su experiencia en el ámbito de la comunicación institucional.

Más adelante regresó a los medios electrónicos para integrarse a Televisa Sinaloa, empresa en la que permaneció durante cinco años, consolidándose como una de las periodistas más reconocidas de la televisora. Durante ese periodo también tuvo la oportunidad de realizar suplencias en FOROtv, experiencia que le permitió ampliar su proyección dentro de una de las principales cadenas informativas del país.



De manera paralela, participó en un concepto radiofónico patrocinado por una reconocida cadena de supermercados de la región, demostrando su versatilidad frente a distintos formatos de comunicación y fortaleciendo su vínculo con la audiencia sinaloense.

Ahora, Florid Landell emprende un nuevo reto profesional al incorporarse a ADN Noticias, donde aportará su experiencia, credibilidad y conocimiento del acontecer estatal y regional.

Su llegada representa un importante movimiento dentro del periodismo sinaloense y una apuesta de TV Azteca Sinaloa por fortalecer su oferta informativa con una comunicadora de sólida trayectoria.

El debut de Florid Landell está programado para el lunes 6 de julio a las 8:00 de la noche, a través de ADN Noticias, por el canal 1.2 de TV Azteca Sinaloa. Con esta incorporación, la televisora renueva su equipo informativo y apuesta por una periodista cuya experiencia de dos décadas respalda una carrera construida con profesionalismo, cercanía con la audiencia y un firme compromiso con el ejercicio periodístico.

Cinco años informando con credibilidad: Los Noticieristas, un referente del periodismo sinaloense

 

Hace cinco años nació un proyecto que transformó la manera de informar a miles de sinaloenses. Con el surgimiento de Vibra Group también vio la luz un concepto periodístico que, con el paso del tiempo, se consolidó como uno de los espacios informativos de mayor credibilidad y alcance en el estado: Los Noticieristas.

Lo que comenzó como una apuesta por hacer un periodismo profesional, cercano a la gente y comprometido con la verdad, hoy celebra su quinto aniversario convertido en un referente de la radio sinaloense. Día con día, el equipo ha llevado información veraz y oportuna a todos los rincones del estado, privilegiando siempre el contexto, el análisis y la pluralidad de opiniones.

Al frente de este proyecto se encuentra el comunicador mochitense Luis Alberto Díaz, quien ha sabido imprimir un sello de profesionalismo, liderazgo y compromiso periodístico. Bajo su conducción, Los Noticieristas ha logrado reunir a un equipo conformado por periodistas de amplia trayectoria y jóvenes talentos que han encontrado en este espacio la oportunidad de crecer y consolidarse dentro del ejercicio informativo.

La cobertura noticiosa se complementa con secciones especializadas que enriquecen cada emisión. En el ámbito deportivo, Rocío Contreras mantiene informada a la audiencia con el acontecer local, nacional e internacional, mientras que María Luisa Guerrero acerca al público al mundo del espectáculo, ofreciendo información puntual sobre la industria del entretenimiento.

Uno de los distintivos del programa ha sido, sin duda, su reconocida mesa de análisis. Las participaciones de Pancho Arizmendi y Javier Cabrera han aportado profundidad y reflexión a los temas de mayor relevancia política, económica y social, convirtiéndose en una cita obligada para quienes buscan comprender el trasfondo de los acontecimientos que marcan la agenda pública.

A lo largo de estos cinco años, Los Noticieristas ha sido testigo y narrador de algunos de los momentos más importantes para Sinaloa y para México. Con cobertura inmediata, entrevistas exclusivas y un firme compromiso con la ética periodística, el espacio ha fortalecido un vínculo de confianza con miles de radioescuchas.



En la capital sinaloense, la audiencia puede seguir sus emisiones a través de XHVQ 96.9 FM y XHCUL 104.9 FM, tanto en sus transmisiones matutinas como vespertinas, consolidando una presencia que se fortalece gracias al respaldo de una audiencia fiel y participativa.

Cinco años después de su nacimiento, Los Noticieristas refrenda la misión con la que inició su historia: informar con responsabilidad, dar voz a la ciudadanía y mantener abiertos los micrófonos para el debate respetuoso y el análisis objetivo.

El quinto aniversario no solo representa una fecha para celebrar, sino también el reconocimiento al trabajo cotidiano de reporteros, conductores, productores, colaboradores y personal técnico que, detrás de cada emisión, hacen posible que la información llegue puntual a los hogares sinaloenses.

La historia de Los Noticieristas continúa escribiéndose cada día. Con la experiencia adquirida, el respaldo de Vibra Group y la confianza de su audiencia, el proyecto mira hacia el futuro con el mismo compromiso que lo vio nacer hace un lustro: ejercer un periodismo serio, responsable y al servicio de la sociedad.

domingo, 28 de junio de 2026

VIBRA RADIO: CINCO AÑOS DE INFORMAR, CONECTAR Y CRECER

 

Cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de la radiodifusión, pero son suficientes para consolidar un proyecto cuando existe una visión clara, un equipo comprometido y una audiencia que responde. Ese es el caso de VIBRA RADIO, cadena radiofónica que este 28 de junio celebra su quinto aniversario como uno de los conceptos informativos más importantes de Sinaloa.

La historia comenzó el 28 de junio de 2021, cuando iniciaron oficialmente las transmisiones con una propuesta diferente, en la que la información sería el eje rector de la programación. Desde el primer día, LOS NOTICIERISTAS se convirtió en el corazón del proyecto, marcando una línea editorial basada en la cobertura oportuna, el análisis y la cercanía con la ciudadanía.

Las primeras frecuencias en sumarse a esta nueva etapa fueron XHVQ, en Culiacán, y XHMAT, en Mazatlán. Aquellas dos estaciones representaron el punto de partida de una red que, con el paso de los meses, fue ampliando su cobertura hacia otras regiones del estado.

Posteriormente se incorporaron emisoras de Los Mochis, Guasave y Guamúchil, además de otras plazas de Sinaloa, permitiendo que la señal de VIBRA RADIO llegara a un público cada vez más amplio y diverso, fortaleciendo su presencia en el noroeste del país.



Parte importante de este crecimiento ha sido el talento humano que da vida a la programación. En sus micrófonos participan comunicadores como Zarvany Yáñez, Ramón Pérez, Nedel Montoya, Karely Beltrán, Roberto Torres y Valeria Atienzo, quienes, con estilos distintos y personalidades propias, han contribuido a construir una identidad radiofónica cercana, dinámica y profesional.

Detrás de este proyecto se encuentra la dirección de Luis Alberto Díaz, cuya experiencia periodística ha sido determinante para definir el rumbo editorial de la cadena. A la par, la operación encabezada por Roque Mascareño ha permitido consolidar una estructura técnica y administrativa que ha acompañado el crecimiento sostenido de la empresa.

En estos cinco años, VIBRA RADIO ha demostrado que la radio sigue siendo un medio vigente cuando sabe adaptarse a las nuevas formas de comunicación, sin perder la esencia de informar con inmediatez, acompañar a la audiencia y convertirse en un espacio para el debate de los temas que impactan la vida cotidiana.

El aniversario representa mucho más que una fecha en el calendario. Es el resultado de miles de horas de transmisión, coberturas especiales, entrevistas, análisis, enlaces y del trabajo cotidiano de periodistas, locutores, operadores, productores y personal técnico que hacen posible que la señal llegue todos los días a miles de hogares.

Hoy, a cinco años de haber iniciado aquella aventura radiofónica, VIBRA RADIO puede presumir una identidad propia, una cobertura cada vez mayor y un lugar ganado en la preferencia de la audiencia. Su evolución confirma que los proyectos construidos con profesionalismo, constancia y compromiso encuentran siempre un espacio en el dial y en la confianza de quienes los escuchan.

Cinco años después de aquel 28 de junio de 2021, la historia continúa escribiéndose. Y todo indica que VIBRA RADIO mantiene el mismo propósito con el que nació: informar con responsabilidad, comunicar con cercanía y seguir vibrando al ritmo de Sinaloa.

sábado, 27 de junio de 2026

LA GRIETA: 25 AÑOS DE MANTENER VIVA LA MÚSICA DEL RECUERDO

 

Tony Bennett: la memoria que nunca dejó de cantar (A tres años de su partida)

Por Aldo Rodríguez Hay voces que parecen hechas para una época. Otras, en cambio, terminan perteneciendo al tiempo entero. La de Tony Bennet...