miércoles, 4 de febrero de 2026

EL ESPECTÁCULO MÁS CARO DEL MUNDO

 


A pesar de la situación de violencia, Culiacán si es digna de ser tomada en cuenta para eventos de gran magnitud. En esta ocasión, no se ocupó gente de fuera para realizar un espectáculo de gran calidad, donde hubo música recuerdos, comida y mucha diversión. Y solo la magia de la radio lo pudo hacer posible. Porque nosotros también tenemos derecho a divertirnos. sanamente. pongan ojo al parche. 



El pasado 1° de febrero se llevó a cabo la segunda entrega de ROCK LEGENDS en el Salón 53 con un lleno colosal. muchas familias y uno que otro personaje público, se dieron cita para recordar las dulces horas del ayer, con música en vivo, cerveza, comida, y un ambiente por completo familiar. Jimena Aguilar encabezó este festival donde se contó con la participación de Marilyn Cháidez, The Apetites, imitadores oficiales de Guns n' Roses, y el doble oficial de Michael Jackson en esta zona del país. Fueron cinco horas de entretenimiento nostálgico, donde los videos y las fotos en los móviles no podían faltar, a fin de dar testimonio de un espectáculo colosal, imponente, versallesco. La gente no paraba de cantar y bailar. el mensaje de este concierto fue: Los buenos somos más, y que a pesar de la adversidad, aún podemos sonreír. Y la verdad, Culiacán merece estar mejor. Como decía John Lennon: Demos una oportunidad a la paz. 



 ROCK LEGENDS es el espectáculo más caro del mundo, ya que su nivel de producción no le pide nada a OCESA ni a ninguna casa productora. Este espectáculo es tan caro, que salió gratis. Las sonrisas de los asistentes, el verlos felices y disfrutar del show, no tiene precio. Felicidades a la familia GPM por ser los timoneles de este viaje al pasado. Jimena Aguilar, Jorge Ramos, César de León, gracias por hacernos vivir otra vez las dulces horas del ayer. Nos veremos en el próximo ROCK LEGENDS. Porque la tercera es la vencida. 



domingo, 25 de enero de 2026

Y TÚ ¿QUÉ ONDA?

 



Los nuevos tiempos exugen que los comunicadores opten por otras plataformas para mantenerse vigentes, sin dejar lo que tienen seguro. Tal mes el caso de tres señoras locochonas que traen ondita y buen flow, compartiendo temas de interés para la chavalada, y uno que otro chicuirruco. Aunque tienen sus orígenes en medios tradicionales, las tres saben del impacto de las redes digitales, y la magnitud que estas tienen. aquí les presentamos a las flamantes conductorsas de Y TÚ ¿QUÉ ONDA?



De entrada, Jimena Aguilar con una carrera de 25 años en los medios de comunicación. Ha trabajado tanto en radio como en televisión. Actualmente es directora artística de NRGY FM y colabora en radiodifusoras americanas. Como no hay primera sin segunda, llega Karina Zambrano. La famosa güera tiene dos décadas en el medio. No solo como locutora grabadora, sino también como productora radiofónica, siendo de las pocas féminas que se dedican a esta actividad en el pais. Actualmente conducd el programa SÚMATE SINALOA en VIBRA RADIO. aunado a sus labores como productora técnica y sus colaboraciones en radiodifusuras americanas. 


Cerrando la tercia con Arely Inzunza, que eminentemente se hizo en la TV. Debutó en el programa EN LA TELE, alternando con Jorge Ramos, Germán Zambada y Nedel Montoya. Después estuvo en RITMO Y SALUD. Hizo tele sin descuidar sus actividades en la UAS, donde opcupa un puesto importante. todas ellas guapas, todas ellas inteligentes, todas ellas dinámicas. con este trío de tres vamos a pasar un rato agradable. 


Y TÚ ¿QUÉ ONDA? es el podcast que deben ver y escuchar. Veanlo por YouTube. Todos los días hay episodios nuevos. porque la radio también se ve. Que esto no sea privativo para la nueva ola. También la vieja guardia puede disfrutar de las sorpresas que nos prepararán las tres alegres comadres. Al final, ustedes tienen la última palabra.


jueves, 22 de enero de 2026

CUANDO LA PERRA ES BRAVA, HASTA LOS DE CASA MUERDE

 


El programa matutino SALE EL SOL, siempre se ha distinguido por ser diferente a lo que ofertan Televisa y TV Azteca, siempre tirando buena vibra. Sin embargo, una de sus conductoras está asumiendo el papel de una de sus homólogas de la competencia, actuando como diva, y evidenciando su prepotencia. La prueba bien clara fue el quien vive que tuvo con una de sus compañeras, haciendo gala de su prepotencia. Y tan mona que se ve en la  pantalla chica. La cáscara guarda el palo. Échense este trompo al’ uña.

 


Paulina Mercado está sintiendo pasos en la azotea, pues considera que Tania Vázquez le está comiendo el mandado. La ex conductora de Azteca se siente la patrona, nomás por se la única sobreviviente del staff original de SALE EL SOL, y partiendo de eso, quiere hacer valer su hegemonía. Mientras a Tania le daban más foco, Pau enardecía de rabia, y un día de tantos no aguantó más, y le cantó el precio a la ex reina de belleza, diciéndole hasta la despedida. Tal escozor causó este escándalo, que paró a oídos de los meros jefes de Imagen, que sin más se pusieron de parte de Paulina, que está en status de vaca sagrada, amonestando a Tania, que tiene sus ratos contados si vuelve a incomodar a la novia de juan soler. Para que vean que Andrea Legarreta no es la única mandamás de la tele.



Cuando la perra es brava, hasta los de casa muerde. Paulina Mercado hizo su panchito para que Tania Vázquez no le robe reflector. Parece mentira que este ser de luz sacó su lado obscuro. Entre tanto, Tania tiene que andarse con pies de plomo, pues si da un paso en falso, Pau pedirá su cabeza para bailar alrededor de ella, como si fuera Salomé. Pobre mujer. Ahora sí se le apareció Juan Diego.

jueves, 15 de enero de 2026

HABLEMOS DE MÚSICA

 


Hace 36 años, Radio UAS, que por entonces estaba en AM, lanzó al aire un programa que revolucionó la forma de apreciar la música. Los grandes clásicos y los géneros de vanguardia se siguen dando cita en este espacio, que aunque es más propio para conocedores, es para todo público. y quien lidera este programa es todo un maestro, que por méritos propios, conductor insignia de la emisora riadial de la casa rosalina. Su nombre: Aldo Rodríguez. 



Aldo Javier Rodríguez Fragoso nació el 14 de mayo de 1966 en la Ciudad de México. En su casa la coinstante fueron la buena música y la cultura. Tras terminar sus esrtudios básicos en la capital, llegó a Culiacán y ofreció a Radio UAS su talento comno experto en música. en entrevista a un periódico de la localidad, declaró que un programa de guitarras clásicas, fue el precedente para cerar HABLEMOS DE MÚSICA. Uno de los propgramas insignia de Radio UAS.Desde tiempos de Marco Antonio Berrelleza como director de la radio hasta la fecha, Aldo, ingeniero bioquímico de profesión, nos ha llevado a un viaje maravilloso por la música de todos los tiempos. No solo se centró en los clásicos inmortales, también dio cabida a la música comercial, particularmente la música disco y baladistas de la talla de Frank Sinatra y Nat King Cole. Su programa dio pie a que se crearan conceptos como ALDO DE JAZZ, que surgió en radio comercial, y HABLEMOS DE ÓPERA, donde se dedica un espacio al bel canto. Aldo ha sabido construir una audiencia, por eso ha durado tanto tiempo. Quien no conoce su violín, todos los sones toca. 



HABLEMOS DE MÚSICA celebra 36 años al aire, gracias al culto público conocedor de Radio UAS. si no han escuachado el programa, o en su defecto ya lo oyeron, les invitamos a acompañar a Aldo Rodríguez a explorar ese fantástico universo, de lunes a viernes a las 12 p.m. por el 96.1 FM y por www.radiouas.edu.mx  Hay que abrir nuestra mente. Felicidades Aldo. Y gracias por seguir hablando de música. 

miércoles, 14 de enero de 2026

Hablemos de Música: 36 años conversando con el sonido



Por Aldo Rodríguez


Llegué a Culiacán al terminar la preparatoria. Venía de la Ciudad de México, con la memoria llena de radios que hablaban distinto, que pensaban, que arriesgaban. Nací aquí, sí, pero mi infancia se formó allá: jardín de niños, primaria, secundaria, preparatoria. Regresamos por trabajo de mi padre y porque mi madre es de aquí. Todo se alineó, como suelen alinearse las cosas que no se planean del todo.


Culiacán era entonces una ciudad que se cruzaba en diez minutos. Pocos cines, una estación de FM, silencios largos. Yo venía de una vida más compleja, de un mapa sonoro más denso. El choque fue real. Pero la vida —esa gran editora— me colocó en el lugar correcto: el cuadrante radiofónico.


En casa escuchábamos radio con devoción. Yo estaba habituado a Radio UNAM, a WFM, a esa época luminosa de voces y contenidos donde la música no era fondo sino centro. Aquí, en Culiacán, la única emisora que me hablaba con honestidad era Radio Universidad Autónoma de Sinaloa. Pequeña, cultural, obstinada. Programas de Radio Francia, La Voz de Alemania, Radio Moscú, Radio Netherlands. Una fonoteca que respiraba jazz, música clásica, cantos de protesta. Era la radio que nos gustaba en casa. Jamás imaginé que, pocos años después, sería también mi casa.


Llegué un día preguntando por el director. Acababa de entrar Roberto Fernández Camacho. Le dije algo muy simple: yo tengo discos que ustedes no tienen; ustedes tienen discos que yo no tengo. No pedía préstamos: traía mi equipo, me instalaba donde dijeran y grababa ahí mismo. Accedió. Y entonces me dijo: “¿Tú eres Aldo Rodríguez, el que escribe en El Sol de Sinaloa?”. Tenía 20 años. Mi columna se llamaba El Hombre y la Música. Le dije que sí. Y entonces vino la pregunta que lo cambió todo: “¿No te gustaría tener un programa como colaborador?”.



No lo pensé dos veces.


Mi primer programa se llamó Música Selecta para Guitarra. Un título grandilocuente, quizá, pero sincero. Una hora dedicada a ese universo: el Concierto de Aranjuez, los estudios de Villa-Lobos, la música de Manuel M. Ponce, los conciertos de Mauro Giuliani. Yo ya sabía armar un programa: en casa siempre hubo grabadoras de casete, de carrete, tornamesa. Y, además, el equipo humano de la radio era extraordinariamente profesional. Corría 1986.


Hice otros programas. En Concierto. Cápsulas científicas con guiones del CONACYT que nadie utilizaba y a los que yo intenté darles voz. Mientras tanto, daba clases en la Escuela de Música. Todo era aprendizaje: la palabra, el ritmo, la respiración frente al micrófono. La voz nunca me fue ajena. Desde niño había conducido festivales, declamado poemas, presentado actos. La radio fue una extensión natural de eso que ya estaba en mí.


Mientras daba clases en la Escuela de Música de la Universidad y colaboraba en la radio, llegó un momento decisivo en el que la radio me llamó con más fuerza. Me sedujo la posibilidad de crear un universo sonoro propio, esa magia irrepetible del micrófono encendido, del tiempo suspendido, de la palabra y la música viajando hacia un oyente invisible pero presente. Fue entonces cuando tomé una decisión fundamental: dejar la Escuela de Música y llegar a Radio UAS ya no como colaborador, sino como trabajador de base . Tuve la fortuna de ingresar como productor, siendo el primero en hacerlo para un área específica, no por escalafón administrativo, sino mediante un examen y un consejo conformado expresamente para cubrir un campo que la emisora necesitaba: la música clásica, el jazz y las relaciones con las radios internacionales. El dominio de distintos idiomas, que siempre me ha abierto puertas, fue clave en ese proceso; la radio requería un agente para ese puente cultural y todo se alineó. Así cambié mi adscripción de la Escuela de Música a Radio Universidad Autónoma de Sinaloa, para convertirme en productor–investigador de base en esta maravillosa emisora que, desde entonces, es también mi casa.


A finales de 1989 empecé a gestar una idea que no me soltaba: la gente sí entiende las obras complejas si se le explican con palabras claras, sin condescendencia, sin artificio. Lo había comprobado en el aula y al aire. De ahí nació un nombre sencillo, directo, casi inevitable: Hablemos de Música.



El 15 de enero de 1990, Hablemos de Música salió al aire por primera vez, a las 12 del día. Yo pedí ese horario. Sabía que había gente trabajando, gente escuchando. Le tuve fe. La primera obra fue la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, con la Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan. No era una elección tibia. Nació así, en un contexto hostil, en una radio dirigida por alguien que pensaba que todo era basura salvo la música vernácula. Pero Hablemos de Música nació para quedarse.


Desde entonces, el programa nunca ha cambiado de horario. Fue el primero en usar discos compactos. El primero en usar MiniDisc. El primero en transmitirse por Internet en Culiacán —al inicio, solo Hablemos de Música estaba en línea— gracias a amigos que creyeron en la idea. El primero en tener página web en la ciudad. No lo digo con soberbia: lo digo porque entendí muy temprano que la radio debía dialogar con la tecnología o desaparecer.


En Hablemos de Música la música que se escucha no proviene de un archivo impersonal ni de una programación automatizada: proviene de mi propia fonoteca. Desde el primer día he trabajado al aire con los discos que he reunido a lo largo de mi vida, con esa colección íntima que se fue formando por curiosidad, por estudio, por obsesión amorosa con el sonido. Todos mis programas de radio han nacido así, desde la escucha personal compartida. Siempre me ha gustado abrir mi fonoteca, ponerla en la mesa, invitar a otros a entrar en ella. La gente lo sabe, y quizá por eso, con los años, muchos radioescuchas y amigos han confiado en mí sus propias colecciones: fonotecas completas, discos únicos, grabaciones valiosas que hoy forman parte del universo sonoro de Hablemos de Música. Ese gesto —profundamente humano y generoso— ha enriquecido el catálogo del programa y lo ha convertido, sin proponérselo, en una fonoteca viva, colectiva, hecha de afectos, memoria y escucha compartida.


El reconocimiento llegó años después. Seis, siete. Cuando la gente ya sabía que al mediodía, por Radio Universidad, había un espacio donde la música se pensaba, se contaba, se compartía. Hoy, Hablemos de Música cumple 36 años ininterrumpidos. Más de 20 mil emisiones. Amigos y escuchas en muchas partes del mundo. Un programa que ha cruzado fronteras sin dejar de ser profundamente local.


En el camino de Hablemos de Música he conocido radioescuchas profundamente humanos, muchos de ellos anónimos en nombre, pero imborrables en memoria. Llegaban a la cabina con regalos que no se compran: agricultores que me llevaban sacos de elote, acuacultores que aparecían con camarones como agradecimiento por algún programa en particular, otros con mangos, con discos, con música ofrecida como gesto de gratitud. Hasta hoy siguen llegando discos a la fonoteca como regalo silencioso. Recuerdo con especial emoción al ingeniero Mendieta, ya fallecido, que llegó un día triste y furioso porque habían tirado a la basura todos sus viniles: “eran para ti, Aldo”, me dijo, “pero solo pude rescatar este”. Ese “este” eran las Nueve Sinfonías de Ludwig van Beethoven, en vinil original, dirigidas por Arturo Toscanini, edición de 1957. Y cómo no recordar a Guadalupe Rangel, una radioescucha extraordinaria que, desde la primera emisión del programa, anotó día tras día qué obra y qué compositor se habían transmitido; escribió cientos de cuadernos con una disciplina amorosa. A su muerte, sus sobrinos, nietos y hermanas llegaron a la radio para entregarme algunos de esos cuadernos: “Aldo puso hoy la Sexta Sinfonía de Beethoven…”, con fecha, con contexto, con la bitácora completa del programa. Ha sido una de las experiencias más conmovedoras de mi vida. En estos 36 años, en Hablemos de Música nacieron mis hijos y también murió mi padre; el día de su fallecimiento, la funeraria se llenó de radioescuchas que no me conocían personalmente, pero que sabían por lo que estaba pasando y fueron a darme el pésame. Hoy, dondequiera que vaya —al supermercado, al banco, a la gasolinera— basta con que hable para escuchar: “Aldo Rodríguez… Hablemos de Música”. Que la gente reconozca mi voz me honra, me enorgullece y me alimenta el espíritu. Y eso, profundamente, lo agradezco.



En ese camino nacieron otros proyectos: Hablemos de Ópera (1997), también ininterrumpido; Aldo de Jazz, que tuvo su vida en radio comercial y regresó a Radio Universidad hace cinco años, con el nombre que le dio un querido amigo hoy ausente, Procopio Ramos. Todos forman parte del mismo impulso: hablarle a la gente con respeto, con pasión, con conocimiento.


Durante la pandemia, Hablemos de Música se expandió más allá del dial: seminarios web con participantes de Europa, Sudamérica, México, Estados Unidos. La radio como punto de partida, no como límite.


Hablemos de Música ha visto pasar rectores, directores, compañeros. Ha despedido voces queridas que ya no están en esta tierra. Y sigue ahí. No porque sea mío, sino porque pertenece al público: ese cómplice silencioso del otro lado del micrófono sin el cual nada de esto tendría sentido.


Hay una coincidencia que siempre me ha parecido profundamente reveladora: Hablemos de Música nació un 15 de enero de 1990, y ese día, en México, es el Día del Compositor. No lo planeé así, pero la vida —que a veces compone mejor que uno— decidió marcar ese inicio con sentido. Este año, además, se cruzan dos líneas mayores de mi propio tiempo: cumplo cuatro décadas como compositor, caminando entre sonidos y silencios, y cumplo también cuarenta años haciendo radio, dialogando con la música desde el micrófono. Dos oficios que no he sabido —ni querido— separar. Por eso comenzamos este año de una manera especial, casi ritual: celebrando no solo la permanencia de un programa, sino una forma de estar en el mundo, escuchando, pensando y compartiendo música como una manera de vida.



Radio Universidad tiene 53 años al aire. Hablemos de Música ha estado presente en 36 de ellos. Más de la mitad de su vida. Y sigue renovándose porque la música es inagotable. Porque aún hay compositores por descubrir, obras por escuchar, ideas por compartir. Porque no se trata solo de repetir el canon, sino de abrir ventanas: del pasado remoto a lo que hoy se está creando.


Eso ha sido siempre Hablemos de Música: una conversación honesta con el sonido. Y mientras haya alguien del otro lado dispuesto a escuchar, aquí seguiremos, hablando de música.

viernes, 9 de enero de 2026

6 AÑOS DE HACER MATCH

 

7 de enero del 2020, fecha crucial para la radio, pues una estación querida de Culiacán volvió a cambiar de piel. Después de morar en la casa del ratón, los de la cadena decidieron que era hora de conectar con el público de manera directa. Una radio hecha por la gente y para la gente, era lo que hacía falta en Culiacán. de esa forma nació MATCH. 



Match FM es una estación de radio mexicana que opera individualmente a través de diferentes frecuencias en 8 ciudades de México.[​ La emisora es propiedad de Grupo ACIR.[]

Es una estación musical mayormente enfocada en los éxitos de música en español y inglés que transmite las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Su programación está dirigida principalmente al público juvenil y adulto. En octubre de 2022, se anunció que la estación sería lanzada también por la 97.9 FM en Querétaro.

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La estación inició sus transmisiones el 26 de diciembre de 2019, reemplazando a la cadena Radio Disney de México (que actualmente opera como parte de Grupo Siete) después de que el acuerdo entre Grupo ACIR y The Walt Disney Company México llegara a su fin.]​ La nueva programación de la estación se transmitió a partir del mediodía del 7 de enero de 2020, respetando a los locutores actuales de cada una de las 10 frecuencias en su respectiva ciudad a excepción de AcapulcoGuerrero y MonterreyNuevo León, que quedaron fuera del proyecto. La estación también puede escucharse a través de iHeartRadio en su página web o su aplicación móvil.

Durante el 2021, Match dejó de emitirse en ColimaColima y MazatlánSinaloa. El 28 de noviembre de 2022, es lanzada oficialmente la estación en QuerétaroQuerétaro.[ A principios de 2024, Match dejó de emitirse en HermosilloSonora.



Karen López, Berenice Páez, Adriana Ramos y Kariana Colmenero iniciaron la aventura. Las tres últimas se marcharon por convenir a sus intereses, entrando al quite Roxana Trujillo, Mitch Peregrina y Johana Martínez. que junto con Karen, la única sobreviviente de la alineación original, le imprimen un toque de frescura y dinamismo al canal 100.1, frecuencia entrañable, que sigue en el ánimo del público, generación tras generación. 




Ya son 6 años de hacer MATCH. Un sexenio tocando la música de la juventud. dos tercios de acompañar a sus radioescuchas. nosotros les deseamos que este concepto dure otros 6 años, pues la buena música con los mejores locutores juveniles hacen quimica perfecta. El que escucha buena radio, sabe distinguir. 



jueves, 1 de enero de 2026

RECORDANDO LA 120 (LA LEY)


 De 1997 a 2003, XEWT tuvo por concepto LA 120 LA LEY, el cual era operado por  Grupo Chávez Radio, antes PROMORED. Dicho concepto fue dirigido por el maestro Héctor Paliza (+). Como en aquellos tiempos figuras de la radio como Víctor Coronel, Paty Ramos (+), Juan José Galindo (+), Zelma Pérez, formaban parte de esta emisora. Igual comunicadores como Yunive Cabrera (+), Javier Ramírez, Paúl Mercado, Alejandra Rocha, Francisco Pérez, son parte de un equipo de profesionales, que crearon conceptos memorables como AMARRANDO PAREJAS, EL AGARRÓN EN RED, EL MARATÓN DE LA 120, DE ACORDEÓN Y GUITARRA. Y los noticieros ALTAVOZ y GUARDIANES DE LA NOCHE, los cuales siguen al aire, pero en las estaciones de la cadena de la familia Chávez. 


Desafortunadamente, el 31 de diciembre del 2025, el canal 97.7 fm salió del aire. Terminando una historia de 35 años de transmisiones. Sin embargo, la mejor época de esta emisora fue cuando era LA LEY. Una radio hecha por y para la gente. 

Zelma Pérez Flores
Productora

 
Víctor Coronel Jacobo
Conductor


                                                               Pätricia Ramos Escobar
                                                                        Conductora

                                                             Juan José Galindo Ortega
                                                                        Condiuctor



EL ESPECTÁCULO MÁS CARO DEL MUNDO

  A pesar de la situación de violencia, Culiacán si es digna de ser tomada en cuenta para eventos de gran magnitud. En esta ocasión, no se o...