sábado, 11 de abril de 2026

RECRODANDO A GILBERTO CASTRO

 

                                           

                                                   Foto cortesía de Miguel Alonso Rivera

La comunicación en Sinaloa pierde hoy a una de sus figuras más emblemáticas. El fallecimiento de Gilberto Castro Arenas deja un vacío difícil de llenar en el ámbito periodístico y televisivo, donde su presencia, estilo y compromiso con la información marcaron a generaciones enteras.

Oriundo de Rosamorada, Castro Arenas llevó siempre consigo el orgullo de sus raíces sinaloenses, mismas que influyeron en su cercanía con la gente y en su sensibilidad para abordar los temas de interés social.

Con una trayectoria sólida y respetada, se distinguió por su profesionalismo, su capacidad analítica y su cercanía con la audiencia. No fue solamente un comunicador: fue un referente de credibilidad en tiempos donde la información exige cada vez mayor responsabilidad. Su trabajo trascendió los micrófonos y las cámaras, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la noticia y la sociedad.

Uno de los capítulos más significativos de su carrera fue su paso por Canal 3, hoy conocido como TVP, donde laboró durante aproximadamente 25 años. En esa pantalla consolidó su estilo, formó audiencias y dejó una huella imborrable en la televisión regional.

Asimismo, durante muchos años se desempeñó como corresponsal de Televisa, desde donde proyectó la realidad sinaloense a nivel nacional, consolidándose como una voz confiable y respetada más allá del ámbito local.

Durante décadas, su presencia en medios fue sinónimo de confianza. Su estilo directo, sin artificios, pero profundamente humano, le permitió conectar con públicos diversos. Supo informar, pero también interpretar la realidad, contextualizar los hechos y dar voz a quienes pocas veces la tenían.

Colegas y televidentes coinciden en que su legado va más allá de sus programas. Fue formador de nuevas generaciones, mentor de jóvenes periodistas y ejemplo constante de ética profesional. En un entorno mediático en constante transformación, Gilberto Castro Arenas se mantuvo fiel a los principios fundamentales del periodismo: veracidad, equilibrio y responsabilidad social.

La noticia de su fallecimiento fue dada a conocer por el periodista Miguel Alonso Rivera, colega y amigo personal del comunicador, lo que generó una inmediata reacción de pesar en el gremio y entre la audiencia que durante años siguió su trayectoria.

Su partida ha provocado múltiples muestras de reconocimiento, donde se le recuerda no solo como un gran comunicador, sino como un ser humano íntegro, generoso y apasionado por su labor.

Hoy, su voz se apaga, pero su legado permanece. En cada historia bien contada, en cada espacio informativo ejercido con responsabilidad, y en cada periodista comprometido con la verdad, habrá siempre un eco de lo que representó Gilberto Castro Arenas.

Descanse en paz.

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