martes, 7 de octubre de 2025

EL REY DEL MEREQUETENGUE 2° PARTE

 




Marco Cervantes supo desde chico lo que quería, y lo que se propuso lo logró. De conducir un show para un canal de paga a ocupar la titularidad en un famoso programa de revista. Mención aparte merece su paso por la radio, haciendo carrera en TM Medios (Antes Radiorama). La suerte lo ha socorrido de tal manera, que ha cultivado amistades en el ambiente. Su mejor blasón es la perseverancia. Dejemos que nos siga platicando sobre sus vivencias y pasajes.

 

LO QUE SE HEREDA NO SE HURTA

“Debuté como maestro en colegio SEBEC, gracias a una prima, que por entonces era subdirectora de preparatoria. Ella me pidió ayuda, partiendo de que la maestra de comunicación que tenía dicho instituto se bajó del tren, y me suplicó que me quedara dos días en tanto encontrara a quien cubriera dicha vacante. Acepté, siempre y cuando el horario se adecuara a mis necesidades, puesto que yo estaba en la radio y tenía que estar en el canal mínimo media hora antes de mi programa. Y como el colegio estaba cerca de tu humilde casa, no vacilé en aceptar. Pasaron los dos días, y mi prima me aborda para decirme si me quedaba yo con la clase de fijo, y le contesté que sí, pero que mi horario no chocara con el de la radio, cosa que aceptó sin chistar. Fue así como incursioné en la docencia. Curiosamente, provengo de una familia de maestro, y mis juegos de niño figuraba el ser yo un maestro. Y como yo ya había impartido talleres de expresión oral, no me costó trabajo desenvolverme como catedrático”.

 

UN LINCE CON PIEL DE LOBO

“Producto de uno de los talleres que imparto para hablar en público, La universidad Autónoma de Durango me hizo la cordial invitación para que impartiera uno de mis talleres con ellos, el cual versaba en preparar al estudiante para cuando presentara su examen de carrera, pueda conducirse con propiedad. Acabado el diplomado en cuestión, la coordinadora académica del área de comunicación en ese tiempo, me hizo la atenta invitación a formar parte de la plantilla de maestros. Gran honor. Le dije que sí, pero solo podía colaborar en ciertos horarios, a lo cual ella no le vio inconveniente. Fue así que formé parte de la familia Lobos por casi 7 años, impartiendo en diversas carreras la materia de comunicación”.

 


AHÍ MUERE

“La pandemia del Covid 19, fue el principio del fin de mi ciclo en la UAD. Dado que mis talleres eran más presenciales, se me hacía cuesta arriba adaptarme a este nuevo escenario que era dar clases en línea. Mi deseo era visitar las cabinas de radio, el set de televisión, hacer todo más orgánico, pero me fue imposible por la circunstancia por la que estábamos atravesando. Al ingresar a la junta de asistencia Privada se empezó a conflictuar el tema de los tiempos. Para el efecto, las clases las seguíamos impartiendo en línea. Yo procuraba poder alternar lo de la junta con la escuela. Por desgracia, todo se complicó. De entrada, me enfermé del bicho, obligándome a guardar cama durante un mes, lapso en el cual estábamos de vacaciones en la escuela. Al empezar el nuevo ciclo escolar, le dije a la coordinadora que me era imposible continuar con las clases, pese a que tenía la planeación ya hecha. Los compromisos contraídos con la junta de Asistencia Privada no me permitieron seguir adelante, y tuve que dejar a la Universidad Autónoma de Durango, de quien guardo, un recuerdo de amor y gratitud”.

 

ME FUI PERO ME QUEDÉ

“El fin de ciclo de RITMO Y SALUD fue muy duro. Lo tuvimos que soportar, pero era inevitable que llegara la nueva era de este show que tanto nos dio a los que estuvimos involucrados en ese entrañable proyecto. Eso no fue casualidad. Ese rumor se soltó tres años antes de que nos dijeran, esto ya se acabó. Hicimos acopio de paciencia para esperar la debacle. Tal cual te dije, tal cual sucedió. En ese inter yo traía temas personales, aunado a la pandemia de Covid que todavía seguía causando estragos. La situación estuvo crítica, estamos hablando del aspecto económico, donde los medios de comunicación estaban perdiendo mucho más de lo que pudieron haber ganado. Me atrevo a decir que la empresa transigía con el echo de que tuviéramos un empleo extra. Por si sucedía lo inevitable, al menos tener un ingreso seguro. La empresa nos sostuvo mientras se pudo y como se pudo. Por eso le estoy muy agradecido al canal, que, por cierto, mantengo todavía contacto con los jefes, por el tiempo que estuve con ellos. Cuando llegó el momento, se me dijo que no lo tomara a mal, que eran decisiones corporativas, pero que no tenían nada que ver con mi despeño laboral, ni con mi talento, ni con mi comportamiento. En ese tenor, la empresa y yo, estamos en paz. Tras mi cese en RITMO Y SALUD, regresé al año siguiente con un   proyecto que me pidieron, dada la relación estrecha que tenía con los ejecutivos de la televisora. Recuerdo que yo deseaba dejar la empresa, más el licenciado Peña Rojas me preguntó - ¿A dónde vas que más valgas? No quiero que te vayas. ¿Qué deseas hacer? - Sin meditarlo le dije -Cubrir entregas de premios fuera de la ciudad- Por tal de que no me fuera, me cumplieron el caprichito. Asistí a los premios OYE en Mazatlán, los premios TV Y NOVELAS en Acapulco, incluso crucé el otro lado del charco para cubrir los previos de la entrega de los OSCARES. Mal no me fue. Tuve cancha abierta en el canal para hacer lo que quisiera, lo mismo un programa especial, lo mismo meter una sección al show donde participaba. Te puedo decir a ciencia cierta, que jamás traicioné la confianza que depositaron en mí. Lo que hice para la empresa, siempre fue de buena fe”.

 


AÚN SE ACUERDAN DE MI

“Pese a mi salida de la televisión no me faltó el trabajo. Combinaba la cabina con la academia, y hasta emprendí mi propio negocio: LA CASITA VERDE. De esto último te hablaré más tarde. Por ahora puedo decirte, que no me morí de hambre. Nunca faltó el pan en mi casa. Si una puerta se cerraba, se abrían miles a mi paso. En eso de tener jale, me considero un hombre afortunado. Aunque dejé la pantalla chica, la gente me sigue ubicando con el proyecto RITMO Y SALUD, a pesar de haberlo dejado cinco años atrás, y no por mi gusto, sino por razones que ya expuse aquí. Hay gente que al verme dice -Eres el chavo de Canal tres- y lo oigo en repetidas veces que no doy crédito a lo que me dicen. Hasta dicen que todavía me ven a pesar de no estar en cuadro. Eso es lo bonito de esto, que el público te recuerda con cariño y que logra identificarte con un proyecto tan entrañable como lo fue RITMO Y SALUD. Con esta clase de ejercicio descubrí que no basta con estar en pantalla, el cariño del público es muy importante, porque les recuerdas alguna etapa de su vida cuando veían el televisor, y justamente en esa programación. Es tanta la emoción que siento cuando voy a un lugar cualquiera, y la gente me aborda recordando las horas felices que pasamos en la televisora. Hubo quienes me hicieron recordar los momentos grandes, la muerte de mi padre, el hecho de salir de vacaciones, alguna entrevista que realicé a algún personaje importante. Eso no se paga con nada. Hasta ganas de llorar me dan. Si bien dicen que el agradecimiento, es la memoria del corazón. Y a ese hermoso público que acompañó durante muchos años en Canal Tres y que ahora me saluda por la calle evocando el viejo tiempo, solo puedo decirles una cosa: Gracias por los recuerdos. De instantes que pasé, momentos que viví, de todas las memorias que guardo de esa etapa de mi vida. Mil gracias les doy”.

 

El rey del Merequetengue hará un alto en su andar, pues sus obligaciones lo vuelven a requerir. Sin embargo, promete volver pronto para platicar de su etapa de empresario, y de muchas cosas más. Lean el próximo episodio. 

 

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